Gente que Cuenta

Te cuento que…
por Suzan Matteo 18/1

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Konstantin Gorbatov (1876-1945)
Ciudad bajo la nieve
Fuente: https://www.wikiart.org/

La nieve es una interrogante para quienes la miran desde lejos. En las postales es pura, casi virginal. En la vida real moja los zapatos, ralentiza el mundo y obliga a mirar el suelo. Quizá por eso mismo merece su día.

Hoy es el Día Mundial de la Nieve y no se me ocurre mejor tema para escribirles. Yo ahora vivo en un país donde la nieve existe. No como mito, no como promesa alpina, sino como visita ocasional. La semana pasada nevó. Poco, es verdad. Lo justo para que nadie sacara trineos ni se suspendieran trenes. No nevó fuerte (en Hungría, por ejemplo, donde viven unos sobrinos, las nevadas son en serio) … ¡Pero nevó! Y cuando la nieve aparece, aunque sea con timidez, cambia el tono de las cosas.

La nieve no grita. No irrumpe como la lluvia tropical ni impone respeto como un huracán. Llega en silencio y, sin pedir permiso, baja el volumen del mundo. Las calles se vuelven cautelosas. La gente camina más despacio, como si recordara de pronto que no hay apuro. Hasta los pensamientos parecen elegir mejor dónde pisar.

Para quienes crecimos sin estaciones marcadas, la nieve es una maestra tardía. Nos enseña que el paisaje también puede descansar. Que no todo tiene que producir, florecer o brillar. Que hay belleza en la pausa y dignidad en lo efímero. Porque la nieve siempre sabe que va a irse. No se aferra. Cumple su papel y desaparece sin despedirse.

Tal vez por eso incomoda. Nos obliga a aceptar que el control es una ficción amable. Que basta una noche fría para alterar agendas, silencios y certezas. Y que, al final, lo único sensato es adaptarse, abrigarse y mirar…Y si es a traves de un ventanal, con una taza de chocolate caliente entre las manos, mejor.

Hoy celebro la nieve no por lo que promete, sino por lo que enseña. Que el mundo puede detenerse sin romperse. Que el silencio también es un acontecimiento. Y que incluso una nevada mínima basta para demostrarnos que seguimos siendo visitantes, nunca dueños, del paisaje que habitamos.

Suzan Matteo Atril press
Suzan Sezille de Matteo es caraqueña, cosecha del 52; ingeniero industrial aplicada al área social; esposa, madre de dos, que ahora abuelea y escribe desde Inglaterra. suzansezille@gmail.com IG @tomadodeaquiydealla

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