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Suzan Matteo

Te cuento que… <br/> por Suzan Matteo
Suzan Matteo, 268c

Te cuento que…
por Suzan Matteo

¿Pueden llover peces? ¿Y ranas? ¿Serpientes? ¿Alguna vez ha caído carne del cielo? Si crees que es imposible, te sorprenderá saber que la historia recoge cientos de testimonios de lluvias tan insólitas que parece que el cielo hubiera perdido los papeles. Durante siglos se interpretaron como mensajes divinos, castigos celestiales o anuncios del fin del mundo. No era para menos. Imagínate salir a comprar el pan y tener que esquivar una lluvia de serpientes, como la descrita por Scientific American en 1877, o ir a tender la ropa y encontrar un pez en el tendedero. A principios del siglo XX apareció Charles Fort, un periodista estadounidense que reunió miles de noticias sobre lluvias de animales y fenómenos inexplicables. Desde entonces, todo suceso que desafía el sentido común se denomi...
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Suzan Matteo, 267c

Te cuento que…
por Suzan Matteo

La naturaleza tiene un extraordinario sentido del humor. A veces crea animales que parecen una cosa, pero resultan ser otra. Hace unos meses les hablé del ornitorrinco; pues hoy le toca al sengi.Si lo ves de lejos, juras que es un ratoncito con la nariz estirada. Si te fijas mejor, dices que es una musaraña. Y si alguien te explica que sus parientes más cercanos son el elefante, el manatí y el damán, lo más probable es que pienses que esa persona necesita urgentemente unas vacaciones.Resulta que el sengi pertenece a una antigua familia africana cuyos vínculos de parentesco se descubrieron gracias al ADN. La genética vino a decirnos que la zoología también tiene sus secretos familiares: hay primos que no se parecen en nada y otros que se parecen demasiado sin tener alguna consanguinidad.El ...
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Suzan Matteo, 266d

Te cuento que…
por Suzan Matteo

Hay personas que cambian de opinión por conveniencia. Otras, por miedo. Y unas pocas (muy pocas) porque la realidad les demuestra que estaban equivocadas. Hace tiempo que quería hablarles de un personaje que pertenece a esta última especie, hoy casi en peligro de extinción. Se trata de Nicolás Steno, quien nació en Copenhague en 1638 y murió con apenas 48 años. Sin proponérselo, terminó revolucionando dos ciencias distintas. Primero fue anatomista. Mientras muchos repetían lo que Galeno había escrito más de mil años antes, Steno decidió comprobarlo por sí mismo. Abrió cuerpos, observó y corrigió errores que parecían intocables. Entre sus descubrimientos describió el conducto de la glándula parótida, que todavía lleva su nombre. Su método era sencillo: antes de creer, había que mirar....
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Suzan Matteo, 265c

Te cuento que…
por Suzan Matteo

Hoy se juega la gran final de la Copa Mundial de la FIFA 2026™️, y España vuelve a disputar un título mundial por primera vez desde 2010 en Johannesburgo, cuando un gol de Andrés Iniesta hizo que un país entero descubriera que también se podía llorar de felicidad. Ya conocemos al rival. Argentina llegó a la final después de un partido bravísimo frente a Inglaterra. La remontada llevó la firma de Lionel Messi, que volvió a demostrar que hay futbolistas capaces de cambiar un partido con un remate y otros, mucho más escasos, que lo transforman con un par de asistencias. No deja de tener gracia que el último obstáculo argentino haya sido Inglaterra. Precisamente de un Inglaterra-Argentina en el Mundial de 1966 nacieron las tarjetas amarilla y roja. Después del enredo que provocaron las d...
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Suzan Matteo, 264c

Te cuento que…
por Suzan Matteo

Hay palabras pequeñas que sostienen todo nuestro ser. Una de ellas es «esperanza». No ocupa espacio ni se puede comprar, pero ha sido la fiel compañera de la humanidad en sus noches más oscuras y en sus mejores amaneceres. Hoy, 12 de julio, celebramos el «Día Internacional de la Esperanza», una fecha proclamada por la ONU en 2025 para recordarnos que no es un simple sentimiento bonito, sino una fuerza motriz capaz de transformar sociedades. La elección de esta palabra es oportuna. Vivimos rodeados de noticias que insisten en que todo está mal; a veces parece que el mundo es una reunión donde solo hay quejas y nadie arregla nada. Sin embargo, la esperanza no pertenece a los ingenuos, sino a quienes miran la realidad de frente y deciden no rendirse. Esperar no es sentarse a contempl...
Te cuento que…<br/> por Suzan Matteo
Suzan Matteo, 263c

Te cuento que…
por Suzan Matteo

Hay palabras que suenan muy bien en los discursos. Otras, en los hechos. A mí me gusta «voluntariado», que es algo sencillo y directo: no necesita micrófonos y aparece cuando la situación se pone difícil y hay que actuar. Con lo que ha pasado últimamente en Venezuela, se ha visto otra vez a mucha gente que se presenta sin que nadie se lo pida y sin mirar el reloj. Son personas que llegan con lo que tienen puesto y con muchas ganas de ayudar, aunque no siempre tengan una organización perfecta. Algunos vienen de ONG o de iglesias, pero muchos son simplemente vecinos que sintieron que tenían que hacer algo y se pusieron a hacerlo. ¿Cuándo nació el voluntariado? No importa. Desde siempre, la humanidad ha producido catástrofes con disciplina y voluntarios con terquedad. Ahora mismo,...
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Suzan Matteo, 262c

Te cuento que…
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Hay noticias que se leen. Otras se escuchan. Y algunas, aunque uno esté a miles de kilómetros, se sienten como un puñetazo en el pecho. Anoche, aquí en el Reino Unido, me senté a escribir los pendientes de siempre: «Tomado de aquí y de allá», estas líneas para Atril. Entonces apareció la noticia y, por un instante, todo lo demás dejó de importar. Dos terremotos. No uno, sino dos. Con apenas segundos de diferencia. Mientras aquí la noche transcurría con aparente normalidad, la tierra se estremecía bajo los pies de Venezuela. Comenzaron a llegar las imágenes: Caracas sacudida, gente corriendo a las calles, edificios balanceándose, rostros de miedo. Después los reportes de daños, derrumbes y víctimas. Después la angustia de quienes buscaban noticias de familiares y amigos. Y uno n...
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Suzan Matteo, 261c

Te cuento que…
por Suzan Matteo

Cuando abrimos un libro, leemos el periódico o escribimos un mensaje, no pensamos en las letras que utilizamos. La A, la B o la C nos parecen tan naturales como el aire. Sin embargo, detrás de ellas hay una historia que comenzó hace más de 3000 años y atravesó desiertos, mares e imperios. Los bisabuelos de nuestro alfabeto aparecieron en el Medio Oriente hacia el segundo milenio antes de Cristo, y fueron los comerciantes fenicios quienes lo transformaron en una herramienta infalible. Aquellos navegantes necesitaban un sistema sencillo para registrar mercancías y acuerdos. En lugar de dibujar objetos completos, crearon signos que representaban sonidos. Entre ellos estaba el «aleph», inspirado en la cabeza de un buey. Con el tiempo, aquel dibujo se convirtió en nuestra letra A. Hacia e...
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Suzan Matteo, 260d

Te cuento que…
por Suzan Matteo

Estaba leyendo la prensa hace poco, y vi la noticia de que había habido un problema en la Estación Espacial Internacional. Nada grave: una fuga de aire en el módulo ruso Zvezda obligó a los cuatro astronautas a refugiarse dos horas en sus cápsulas por si tocaba evacuar. Sellaron el escape, tomaron café y siguieron trabajando. Noticia de un día. Y me preguntaba: ¿cómo es que mandamos gente al espacio cada seis meses como si nada y apenas sale en una esquinita del periódico? Confieso mi ignorancia: yo oigo «estación» y pienso en la del Metro, o en la de gasolina. Pero no, esta es una casa del tamaño de una cancha de fútbol que va dando vueltas a la Tierra, con humanos orbitando a 400 kilómetros de altura, haciendo experimentos, reparando tuberías y quejándose de la comida deshidratada. ...
Te cuento que… <br/> por Suzan Matteo
Suzan Matteo, 259d

Te cuento que…
por Suzan Matteo

Hace unos días, mientras cumplía con uno de los deportes más practicados de nuestro tiempo (el de deslizar el dedo por Instagram), me encontré con varios videos que me llamaron la atención. En ellos sonaba una melodía extraña, acompañada de una lista de frases. El narrador aseguraba que, según la frase que uno leyera, eso mismo sería lo que escucharía. Lo curioso era que el sonido no cambiaba. Cambiaba uno. Al principio pensé que se trataba de otro de esos trucos destinados a ganar seguidores, pero «por si acaso» me puse a investigar. Resulta que el fenómeno tiene explicación científica. Nuestro cerebro no se limita a recibir información: la interpreta. Cuando leemos una frase determinada, nuestra mente se prepara para encontrarla en un sonido ambiguo y termina por escucharla. Es decir,...
Te cuento que…<br/>por Suzan Matteo
Suzan Matteo, 258d

Te cuento que…
por Suzan Matteo

El personaje de hoy actuó en 153 películas y conserva el récord de más papeles protagonistas en la historia del cine, con 142. En 1999, el «American Film Institute» lo incluyó entre las mayores estrellas de todos los los tiempos y, todavía en 2007, seguía apareciendo en las encuestas de popularidad de los Estados Unidos, siendo el único actor fallecido que jamás abandonó aquella lista. Fue un apasionado del ajedrez y jugaba durante los descansos de los rodajes. Algunos compañeros lo acusaban de hacer trampas y de ser ferozmente supersticioso: no permitía, por ejemplo, que le pasaran la sal directamente en la mesa. Detrás de aquella imagen de hombre invulnerable había un lector de poesía, amante de la decoración elegante y capaz de llorar viendo películas sentimentales. Hablo de Mario...
Te cuento que…<br/> por Suzan Matteo
Suzan Matteo, 257d

Te cuento que…
por Suzan Matteo

El miércoles pasado fue el «Día Mundial de las Abejas» y, mientras pensaba sobre qué escribir para Atril, se me ocurrió que las abejas merecían unas líneas. Después de todo, son seres diminutos que sostienen buena parte del planeta sin redes sociales, sin voceros y organizándose mejor que muchas juntas de condominio. Y justo cuando estaba leyendo algunas curiosidades sobre ellas, una abeja entró a la casa. Como si hubiera venido a supervisar el artículo. Apareció zumbando con seguridad, dio un par de vueltas y terminó posándose sobre un clavel. Ahí se quedó. Inmóvil. Como hipnotizada. Ni mis movimientos nerviosos ni poner el jarrón junto a la ventana abierta lograron convencerla de abandonar la flor. Yo no sé cómo hizo mi yerno al final del día, pero sospecho que la abeja entendía más d...