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Suzan Matteo

Te cuento que…<br/> por Suzan Matteo 28/6
Suzan Matteo, 262c

Te cuento que…
por Suzan Matteo 28/6

Hay noticias que se leen. Otras se escuchan. Y algunas, aunque uno esté a miles de kilómetros, se sienten como un puñetazo en el pecho. Anoche, aquí en el Reino Unido, me senté a escribir los pendientes de siempre: «Tomado de aquí y de allá», estas líneas para Atril. Entonces apareció la noticia y, por un instante, todo lo demás dejó de importar. Dos terremotos. No uno, sino dos. Con apenas segundos de diferencia. Mientras aquí la noche transcurría con aparente normalidad, la tierra se estremecía bajo los pies de Venezuela. Comenzaron a llegar las imágenes: Caracas sacudida, gente corriendo a las calles, edificios balanceándose, rostros de miedo. Después los reportes de daños, derrumbes y víctimas. Después la angustia de quienes buscaban noticias de familiares y amigos. Y uno n...
Te cuento que…<br/> por Suzan Matteo
Suzan Matteo, 261c

Te cuento que…
por Suzan Matteo

Cuando abrimos un libro, leemos el periódico o escribimos un mensaje, no pensamos en las letras que utilizamos. La A, la B o la C nos parecen tan naturales como el aire. Sin embargo, detrás de ellas hay una historia que comenzó hace más de 3000 años y atravesó desiertos, mares e imperios. Los bisabuelos de nuestro alfabeto aparecieron en el Medio Oriente hacia el segundo milenio antes de Cristo, y fueron los comerciantes fenicios quienes lo transformaron en una herramienta infalible. Aquellos navegantes necesitaban un sistema sencillo para registrar mercancías y acuerdos. En lugar de dibujar objetos completos, crearon signos que representaban sonidos. Entre ellos estaba el «aleph», inspirado en la cabeza de un buey. Con el tiempo, aquel dibujo se convirtió en nuestra letra A. Hacia e...
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Suzan Matteo, 260d

Te cuento que…
por Suzan Matteo

Estaba leyendo la prensa hace poco, y vi la noticia de que había habido un problema en la Estación Espacial Internacional. Nada grave: una fuga de aire en el módulo ruso Zvezda obligó a los cuatro astronautas a refugiarse dos horas en sus cápsulas por si tocaba evacuar. Sellaron el escape, tomaron café y siguieron trabajando. Noticia de un día. Y me preguntaba: ¿cómo es que mandamos gente al espacio cada seis meses como si nada y apenas sale en una esquinita del periódico? Confieso mi ignorancia: yo oigo «estación» y pienso en la del Metro, o en la de gasolina. Pero no, esta es una casa del tamaño de una cancha de fútbol que va dando vueltas a la Tierra, con humanos orbitando a 400 kilómetros de altura, haciendo experimentos, reparando tuberías y quejándose de la comida deshidratada. ...
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Suzan Matteo, 259d

Te cuento que…
por Suzan Matteo

Hace unos días, mientras cumplía con uno de los deportes más practicados de nuestro tiempo (el de deslizar el dedo por Instagram), me encontré con varios videos que me llamaron la atención. En ellos sonaba una melodía extraña, acompañada de una lista de frases. El narrador aseguraba que, según la frase que uno leyera, eso mismo sería lo que escucharía. Lo curioso era que el sonido no cambiaba. Cambiaba uno. Al principio pensé que se trataba de otro de esos trucos destinados a ganar seguidores, pero «por si acaso» me puse a investigar. Resulta que el fenómeno tiene explicación científica. Nuestro cerebro no se limita a recibir información: la interpreta. Cuando leemos una frase determinada, nuestra mente se prepara para encontrarla en un sonido ambiguo y termina por escucharla. Es decir,...
Te cuento que…<br/>por Suzan Matteo
Suzan Matteo, 258d

Te cuento que…
por Suzan Matteo

El personaje de hoy actuó en 153 películas y conserva el récord de más papeles protagonistas en la historia del cine, con 142. En 1999, el «American Film Institute» lo incluyó entre las mayores estrellas de todos los los tiempos y, todavía en 2007, seguía apareciendo en las encuestas de popularidad de los Estados Unidos, siendo el único actor fallecido que jamás abandonó aquella lista. Fue un apasionado del ajedrez y jugaba durante los descansos de los rodajes. Algunos compañeros lo acusaban de hacer trampas y de ser ferozmente supersticioso: no permitía, por ejemplo, que le pasaran la sal directamente en la mesa. Detrás de aquella imagen de hombre invulnerable había un lector de poesía, amante de la decoración elegante y capaz de llorar viendo películas sentimentales. Hablo de Mario...
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Suzan Matteo, 257d

Te cuento que…
por Suzan Matteo

El miércoles pasado fue el «Día Mundial de las Abejas» y, mientras pensaba sobre qué escribir para Atril, se me ocurrió que las abejas merecían unas líneas. Después de todo, son seres diminutos que sostienen buena parte del planeta sin redes sociales, sin voceros y organizándose mejor que muchas juntas de condominio. Y justo cuando estaba leyendo algunas curiosidades sobre ellas, una abeja entró a la casa. Como si hubiera venido a supervisar el artículo. Apareció zumbando con seguridad, dio un par de vueltas y terminó posándose sobre un clavel. Ahí se quedó. Inmóvil. Como hipnotizada. Ni mis movimientos nerviosos ni poner el jarrón junto a la ventana abierta lograron convencerla de abandonar la flor. Yo no sé cómo hizo mi yerno al final del día, pero sospecho que la abeja entendía más d...
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Suzan Matteo, 256d

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por Suzan Matteo

Hubo un tiempo en que las tres de la tarde eran el mediodía. Sí, ya sé que están pensando que eso es imposible, que el sol no puede andar tan despistado… pero tampoco crean que el tiempo fue siempre esta exactitud de relojes digitales. Durante siglos, la humanidad vivió sin saber exactamente qué hora era, lo cual, viéndolo bien, debió de ser una etapa mucho más feliz. Los romanos, por ejemplo, dividían el día contando desde el amanecer. De modo que la «hora sexta» coincidía con el momento en que el sol estaba en lo alto y la «hora nona» llegaba unas tres horas después. De ahí viene aquella famosa «nona», palabra derivada del latín nonus, es decir, noveno. Y el término acabó viajando hasta el inglés convertido en noon, que hoy significa mediodía. Es decir, los ingleses almuerzan lingü...
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Suzan Matteo, 255c

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Ayer, 9 de mayo, se celebró el Día Mundial de los Calcetines Perdidos. Pues sí: hay un Día para eso. Y no digan que es una frivolidad, porque hay pocos hechos tan constantes y misteriosos como la desaparición de una media en la lavadora. Uno mete dos y sale una. Aquí, por ejemplo, tengo una bolsa llena de calcetines «viudos». Medias abandonadas, esperando que algún día aparezca la compañera, como Penélope esperando a su amor en la estación. Las medias nacieron mucho antes que la moda. En la prehistoria, el ser humano se amarraba pieles en los pies para no congelarse. Los griegos inventaron luego los sykhos, hechos con pelo de animal, y los romanos los perfeccionaron para que sus soldados no terminaran con los pies helados en el gélido norte. Los egipcios tejieron calcetines con la pu...
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Suzan Matteo, 254c

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por Suzan Matteo

El 3 de mayo tiene una coincidencia que llamó mi atención: reúne en un mismo día a dos mujeres que no solo gobernaron, sino que además lo hicieron con carácter de acero inoxidable. No es casual que tanto Golda Meir como Margaret Thatcher cargaran con el apodo de «Dama de Hierro». El hierro, como sabemos, no es precisamente un material flexible para la política, pero vaya que ellas lo manejaron con soltura.El 3 de mayo de 1898 nació Golda Meir, y también ese día, pero de 1979, Margaret Thatcher llegó al poder en el Reino Unido. Dos mujeres, dos momentos distintos, un mismo apodo.Golda vino al mundo en una Kiev que hoy es noticia permanente. Le tocó gobernar Israel en tiempos difíciles, lo cual es casi una redundancia. Fue pionera, no por decreto, sino porque no había muchas más en ese nivel...
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Suzan Matteo, 253c

Te cuento que…
por Suzan Matteo

En mis búsquedas por las redes me topé en estos días con un personaje con una obra tan peculiar que me dije que tenía que investigar para contarles. Se trata de una mujer que fue, según internet, una ensayista y «cartógrafa de mundos ficticios» estadounidense, famosa por la publicación de varios atlas de lugares que, en la realidad, no existen. Me dirán ustedes si es o no llamativa la descripción de esta ensayista, nacida en 1945, quien falleció tempranamente en el 2005. Hay quienes leemos novelas para distraernos y hay quienes, como Karen Wynn Fonstad, las leen con la sospecha de que en algún lugar entre líneas hay un territorio que merece ser medido. No todos los lectores llevan brújula. Ella sí. Formada en la University of Oklahoma, donde obtuvo un máster en Geografía con espec...
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Suzan Matteo, 252d

Te cuento que…
por Suzan Matteo

Un día como hoy en 1987, aparecieron unos personajes amarillos en televisión: los Simpson debutaron como cortos animados y, tres décadas después, en 2017, la humanidad decidió oficializar el evento y decretó el 19 de abril como el Día Mundial de Los Simpson. No es poca cosa: no todos los días se celebra una familia disfuncional con más estabilidad que muchos gobiernos. Confieso que no fui devota en sus inicios. Uno, que creció en otros ambientes, miraba aquello con cierto recelo. Pero, como ocurre con la edad, terminan por alcanzarte. Allí están, en stickers, en memes y, en estos lares por donde vivo, hasta en calles llamadas Springfield, que, aunque no tengan a Homero bebiendo cerveza en la esquina, comparten esa sospechosa normalidad donde todo puede pasar. Springfield no es un pue...
Te cuento que…<br/> por Suzan Matteo
Suzan Matteo, 251c

Te cuento que…
por Suzan Matteo

Tengo días pensando en qué escribir esta semana, tan interesante con todo lo de la misión Artemis II, y entre una divagación y otra caí en cuenta de algo: a todos nos gusta, o al menos nos intriga, lo que es redondo. Monedas, ojos, el sol, relojes… Las cosas que giran y vuelven a empezar nos tranquilizan. Como si el mundo tuviera un orden secreto que, por fortuna, no se rompe. Quizás por eso, cuando vemos una mancha o una nube, creemos descubrir una cara. No es magia, es la «pareidolia»: un ingenioso atajo del cerebro para encontrar sentido en todo, incluso en lo que claramente no lo tiene. Preferimos pensar que un árbol nos observa, antes que aceptar que simplemente tiene ramas caprichosas. El ser humano, al fin y al cabo, le teme al vacío casi tanto como a la verdad. Las monedas so...