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Las gomas de borrar sufren un lento proceso de extinción después que el uso de computadoras y celulares casi acabó en la práctica el de cuadernos, libretas, papel y los productos relacionados para tomar notas y hacer trabajos.
Pero es una lástima. Siempre me han gustado las gomas por las emociones especiales que producen. Desprenden un olor a las notas de los cursos que tomé, a las escuelas de mi niñez y a tiempos posteriores, cuando tenía niños pequeños. Tuvieron muchas en forma de muñequitos, de colores, con olores, etc.
Aunque pensándolo bien, la idea detrás del trabajo que hace una goma de borrar no desaparecerá nunca. Que nuestros pensamientos y obras, puestos o no por escrito pueden borrarse y desaparecer, como si nunca hubieran existido.
Es una idea liberadora, porque quien más quien menos comete errores, algunos tan profundos y complicados por sus efectos que cambian el destino de cosas y personas.
Para bien o para mal. Por eso los efectos de las gomas de borrar, reales o virtuales, son tranquilizadores. Muchos de los errores cometidos por las personas han sido puestos por escrito y quedaron expuestos. Tanto es así, que han provocado venganzas, procesos judiciales, canciones y memes. La idea de que es posible escapar fácilmente de los problemas que causamos es tranquilizante.
¿Quién no comete errores? El problema está en las consecuencias de lo que ponemos por escrito y de lo que hacemos. Contra el concepto del borrador virtual, que desaparece la culpa y el castigo y que a veces se extiende hasta el proceso de pedir y obtener perdón, se opone la propuesta oriental del karma, según el cual, todas nuestras acciones, buenas o malas se registran en el universo, por la energía que producen. Y como la energía del mundo tiende a equilibrarse, cada acción negativa genera otra contra quien la produjo, que tiende a equilibrar más pronto que tarde esa acción con una consecuencia negativa, un castigo que puede acumularse para quien cometió el error, consciente o inconscientemente y caerle encima en algún momento. Ahí, no hay goma de borrar que valga.