Torrijas,
por Luis Ascanio
Llegué a Carrión de los Condes hace cinco años y, como todo aquel que busca el origen de las cosas, mi primer impulso fue mirar hacia los fogones. Para mí, la cocina es un acto de respeto: escuchar la sabiduría tradicional y aplicarla al presente con honestidad. No invento nada, solo protejo un legado.
Aprendí que la torrija castellana no admite prisas. Nace del pan reposado y del tiempo bien entendido. La cocina tradicional transforma lo que parece olvidado y lo devuelve digno a la mesa. Esa idea resume lo que llamo cocina honesta: cocinar sin engaño, sin artificio y sin descuidar que cada plato viene acompañado de memoria.
Tras un año de ensayo y observación —más que de técnica— encontré una manera de prepararlas que respeta ese espíritu. El secreto no está en hacer más, sino en e...

