Hace días me pasó una cosa muy curiosa: iba pasando por una calle del centro de la ciudad y alguien, desde algún edificio, arrojó un pollito. Cosa desagradable, por supuesto; sin embargo, yo pensé en que parecía un cuento de Cortázar (Carta a una señorita en París), mezclado con uno de Massiani (Un regalo para Julia).
Precisamente Cortázar dijo en alguna ocasión que la literatura es una vasta empresa de conquista verbal de la realidad. Esta conquista verbal se materializa muchas veces cuando comenzamos a ver dicha realidad, o aun a nombrarla, con las palabras que los escritores crean, intencionalmente o sin querer.
Con esto me refiero al hecho de que para referirnos a un espectáculo grotesco podemos usar el término dantesco, a una situación absurda podemos llamarla kafkiana y a un personaje cuyos anhelos sobrepasan a sus capacidades podrían calificarlo de quijotesco. Términos todos relacionados con algún autor u obra.
Y, como señalaba, algunas de estas palabras con las que...