
Montaña azul, 1908
Fuente: https://www.wikiart.org/
Esta se me presentó en un grupo de chistes malos al cual me honro en pertenecer.
Las paradojas son “ideas o situaciones que parecen contradecir la lógica o el sentido común, pero que tras un análisis profundo pueden revelar una verdad oculta o un significado profundo”.
Estas líneas serían mi “análisis profundo” a ver si aparte de la risa nerviosa que me produjo leer el chistecito por primera vez, me saca del callejón sin salida donde me metió.
Pero mientras me inspiro, eso de las paradojas me trajo a colación aquella que estudié en la universidad, la de Xenón, o de “Aquiles y la tortuga” que postula que el corredor más rápido jamás alcanzará a uno lento, ya que debe recorrer infinitos puntos medios, dividiendo la distancia en una serie infinita.
La verdad, hoy en día yo le dijera a Xenón “Amigo, busca oficio”.
Pero el chiste malo de mi apreciado grupo y que dejo para el final, hablaba también del secreto del éxito.
Yo diría: define éxito.
La primera definición que viene a mi mente es la de D.H. Lawrence, “la perra diosa” o “bitch goddess”. Concepto que usa el escritor en su libro “El Amante de Lady Chatterley”, para satirizar la obsesión de la sociedad moderna con el éxito material, el dinero, la ambición. Suena muy actual.
También el “chiste” en cuestión menciona la experiencia, las buenas y malas decisiones.
Se pasa uno la vida sorteando buenas y malas decisiones. Con el tiempo aprendí que las mejores son las que se toman con corazón. Esas producen resultados gloriosos. Lo certifico.
En fin y para no ponerme demasiado filosófica, les dejo la “paradoja chiste” en cuestión y los invito a reírse y olvidar todo este incoherente análisis que no me llevó a ningún lado.
– ¿Cuál es el secreto del éxito?
– Las buenas decisiones.
– ¿Y cómo se toman buenas decisiones?
– Con la experiencia.
-¿Y cómo se adquiere la experiencia?
– Con las malas decisiones.
Xenón se quedó corto comparado con esto.