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Leonor Henríquez

La mata de mango, por Leonor Henríquez
59c, Leonor Henríquez

La mata de mango, por Leonor Henríquez

En el jardín de la casa de mi mamá, en el maravilloso Valle de Caracas, había una mata de mango que cada año floreaba y se cimbraba de frutos. El jardín parecía una alfombra de mangos verdes, rosados y amarillos. Los loros y turpiales, nuestro pájaro nacional, venían a comer de ese manjar. Mi mamá hacia jalea de mango, batido de mango, ensalada de mango, pero eran tantos, que ponía una caja al frente de la casa para que se los llevara algún alma necesitada. Hoy pensé que quisiera ser como una mata de mango, esa que ofrece su abundancia de tanta felicidad atesorada, sin más ambición que compartir. Un árbol satisfecho y feliz. Quisiera…. Pero a veces, y no es negociable, llegan esas circunstancias que César Vallejo mencionaba en sus Heraldos Negros: “Hay golpes en la vi...
Yarak, por Leonor Henríquez
58c, Leonor Henríquez

Yarak, por Leonor Henríquez

Aprendí una nueva palabra: Yarak...Es un término persa que significa el supremo estado de alerta (supreme readiness), de un halcón, hambriento mas no débil, cuando se prepara para cazar.Más que una palabra, me pareció un precioso instante poético que se quedó resonando en mí. Yarak…Es un momento donde cada músculo, cada nervio, todos los sentidos, se concentran en una sola intención.Un instante de infinita energía que se transformará en sustento, satisfacción, placer. Yarak…Desde mi ventana veo pasar las águilas en su soberbio vuelo.A veces, se quedan suspendidas como un helicóptero, y de repente… Yarak… se lanzan en picada al río.A veces salen con una trucha, otras, con un pichón de patito o gaviota o ganso (eso me parte el corazón, pero es el equilibrio de la naturaleza)En fin, la palabr...
La maleta, por Leonor Henríquez
57b, Leonor Henríquez

La maleta, por Leonor Henríquez

La maleta no llegó. Se quedó en un limbo entre Miami y Toronto. Llegué a casa de madrugada, agotada, sólo yo y mi derrotada humanidad. Ese otro paquete complejo y a veces mal amarrado.Ese otro contenedor que llamamos cuerpo, físico o etéreo, terrenal o astral, pero que igual que las maletas, hay que trasladar de un lado a otro, arrastrar a veces, en carro, en taxi, en tren, en avión, en burro, a pie.Pero como decimos en mi país “sarna con gusto no pica”.Cuando uno viaja, sobre todo a ver a los hermanos después de una larga pandemia, se llega con el cuerpo cansado y los bolsillos vacíos, pero el corazón lleno. Con razón dicen que viajar es la única actividad donde uno gasta dinero para ser más rico.Y todo esto de la maleta, que no llegó, me inspiró esta otra reflexión. Al final uno se va de...
El sombrero, por Leonor Henríquez
56b, Leonor Henríquez

El sombrero, por Leonor Henríquez

En esta época del año, corro a buscar mi sombrero vaquero.Son las fiestas de la ciudad, cuyo lema, después de la pandemia, me enamoró: Stampede 2022, Together Again (Juntos otra vez).Entonces comenzó la búsqueda del sombrero, dentro de ese otro, desde donde saltan mil conejos.El sombrero grande y revuelto que llamo mi hogar.Razón tenía Gabriel García Márquez cuando decía que, cuando se comienza a perder la memoria, uno se hace de una de papel. Hoy sería digital.Y disculpen lo repetitiva, pero cuando recuerdo la palabra memoria, no puedo dejar de mencionar lo que decía mi hermano (QEPD): hay tres signos de envejecimiento, el primero es la pérdida de la memoria y los otros dos se me olvidaron.En fin, la travesía para encontrar el sombrero extraviado resultó fascinante, porque como ocurre sie...
Caminos verdes, por Leonor Henríquez
55a, Leonor Henríquez

Caminos verdes, por Leonor Henríquez

A veces me voy por los caminos verdes.Los geográficos y los de la mente.En mi país llamamos los “caminos verdes” a la ruta menos directa, pero quizás más tranquila y pintoresca.Abandonar la autopista para tomar veredas solitarias me ha resultado muy inspirador.Sucedió que, durante mi paseo diario por el parque, descubrí un caminito angosto, en medio de la pradera infinita, el equivalente a la “sabana íngrima” de mi tierra, como dice una canción venezolana.Y parece mentira, pero en esa "ingrimitud", en que el mundo pareciera totalmente deshabitado, me siento más acompañada que nunca.Allí, en el medio de espigas y flores silvestres, entre maripositas azules, pajaritos que vuelan nerviosos a mi paso, piedritas y charcos, acuden a mi alma todas mis presencias amorosas. Esas que me acompañan si...
La mosca, por Leonor Henríquez
54b, Leonor Henríquez

La mosca, por Leonor Henríquez

Me tragué una mosca.Más bien un mosquito de esos que se alborotan en el verano. Sucedió mientras caminaba a lo largo del río con una amiga, enfrascada en apasionada conversación, probablemente de asuntos sin importancia, que al final son los que importan.Lo admito, tiendo a hablar demasiado.En mi profesión como ingeniera, he tenido que explicar mis argumentos con fiereza y convencer mediante la palabra.En mi vida familiar, casi siempre abro la boca más de la cuenta y tiendo a dar mi opinión cuando no me la piden. Mi yerno y nuera pueden certificarlo, parte del oficio de suegra.También domino el inefable arte de interrumpir. Y bromeo diciéndole a la gente: “No es que te esté interrumpiendo, es que tú sigues hablando mientras te interrumpo”.Pero en general, el mundo entero tampoco calla nunc...