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El domingo de Pascua, los reyes de Dinamarca y sus cuatro hijos asistieron a los oficios religiosos en una de los templos más importantes de Copenhague, la iglesia de Mármol, cuyo verdadero nombre es la Iglesia de Federico (Frederiks Kirke).
Su historia comenzó con el reinado de Federico V, siendo el maestro de obras Nicolai Eigtve, quien falleció en 1754. Doce años más tarde murió el rey. Le sucedió Christian VII, quien decidió suspender la obra por no contar con suficientes recursos. Esta paralización se extendió por un siglo. Parecía que nadie se interesaba en aquel edificio inconcluso que solo inspiraba a pintores y dibujantes.
Posteriormente, se retomó su construcción que culminó en 1894 gracias a generosos donativos. Hoy protagoniza el perfil de la ciudad por su gran altura, sus 18 esculturas que la rodean representan a los apóstoles y a figuras predominante en la iglesia luterana.
Según la Constitución de Dinamarca, el monarca tiene la obligación legal de pertenecer a la Iglesia Evangélica Luterana de Dinamarca. Tras la abdicación de la reina Margarita II el 14 de enero de 2024, su hijo, el rey Federico X, asumió la jefatura de la iglesia de Dinamarca, vínculo que es similar al del rey Carlos III con la iglesia de Inglaterra.
Las diferencias que marcan a estos dos reyes en relación con la iglesia está en el título oficial, Carlos III es Gobernador Supremo y Federico X es Cabeza formal. El título histórico también es distinto, el monarca británico es Defensor de la Fe, algo que no sucede con el rey danés.
En Inglaterra, el monarca nombra a los obispos, bajo el consejo del Primer Ministro británico; en la iglesia danesa el control descansa en el gobierno y el Parlamento.
A pesar de que la Iglesia de Mármol es un templo tan importante, no es el elegido por la familia real para sus ceremonias. El 18 de abril será la confirmación de los gemelos Vincent y Josephine, hijos menores de los reyes, y el acto se realizará en la Capilla del Palacio de Fredensborg.