La última palabra,
por Mayte Navarro
París despidió de manera sobria y simbólica a Bernardette Chirac, mujer de convicciones y ambiciones propias. Ejerció el rol de primera dama de Francia no como un apéndice de su marido, sino con autonomía y sin abandonar su carrera pública. Cuando Jacques Chirac, su marido, dejó de ser Presidente de Francia, madame Chirac, aseguró que ella continuaba vigente como política.Su personalidad fuerte y decidida quedó plasmada en Conversaciones, especie de memorias donde habló de su matrimonio basado en las aspiraciones de ambos y no en el romanticismo. Esto resultó imprescindible para que la unión se prolongara durante 63 años, superando las públicas infidelidades de Jacques Chirac, un seductor impenitente, quien en algún momento manifestó la importancia de Bernardette en su ascenso político. C...












