
La musa inspirando al poeta, 1909
Fuente: https://www.wikiart.org/
En un ensayo de título homónimo al del presente artículo, Gustavo Pereira afirma que el de poeta es el peor de los oficios. En líneas generales, los argumentos con que apoya su aserto se pueden resumir en lo siguiente: la inutilidad de tal arte, sobre todo inutilidad para proveer el sustento; no es considerado un trabajo, solo se ejerce a destajo, a medias, o a escondidas. Podríamos añadir que incluso el trato de los propios poetas hacia sus colegas hace más difícil el asunto…
Pero, no quiero continuar por esta línea, ya que difiero del autor con respecto al asunto principal, es decir, no estoy de acuerdo con que ese deba ser considerado el peor de los oficios. Para mí son los oficios del hogar.
Que tengamos esta discrepancia me hace temer que Pereira no debe cocinar mucho, ni anda todo el día que si fregando los platos, coleteando el piso de la cocina, sala y pasillo, lavando la ropa, colgándola y luego recogiéndola; supongo que no va al mercado, no pela las papas y zanahorias, etc.
Porque si así fuera, no me explico cómo va a creer que escribir versos puede ser peor que todo eso. Escribir versos es algo que se hace por gusto, y cuando uno lo desea. En cambio, los oficios del hogar los haces porque sí, tengas ganas o no, te guste o no, así uno ande enfermo con gripe o con diarrea.
No importa, la casa no te perdona si te descuidas un momento. La poesía sí puede perdonarte si dejas un día de leer o de emborronar cuartillas. Puedes ser sublime sin interrupción y no morir en el intento. Hasta te puedes tomar unas vacaciones de unas semanas sin recitar.
Haz lo mismo en la casa, solo unos días, y verás cómo la ropa sucia se sale por las ventanas y una montaña de trastos sucios se acumula en el fregador. No, no hay vacaciones de casa. Ni siquiera jubilación. Ni siquiera te darán el premio al empleado del mes, por más que te esfuerces.
En lo que ambos oficios coinciden es en el sueldo. De hecho, ninguno de los dos recibe una remuneración. Aunque cuando se hace una investigación de los trabajos peor pagados, no se suele mencionar los oficios del hogar, ni la poesía.
Si el mundo fuera justo, el mejor sueldo lo deberíamos tener los que somos amas y amos de casa, así como los agricultores. Por encima de los médicos y docentes, que deberían ubicarse en el siguiente escalafón.
Y si no están de acuerdo conmigo, pregúntense qué pasaría en el mundo si todas las madres y padres nos ponemos en huelga y dejamos de hacer arepas y cocinar pollos con espagueti. A ver.