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Rafael Victorino Muñoz

Encuentro con Ronald Hubbard, por Victorino Muñoz
51a, Rafael Victorino Muñoz

Encuentro con Ronald Hubbard, por Victorino Muñoz

Voy caminando por la avenida Bolívar y se me acerca un muchacho imberbe.- Señor, ¿me permite hacerle una encuesta?Viéndolo con las manos vacías le pregunto acerca de su instrumento para recoger los datos, ya fuera un aparato electrónico o alguna hoja impresa.- Son tres breves preguntas – aclara el joven, mientras se toca la sien, como para dar a entender que mis respuestas las podría almacenar en su cabeza, o qué sé yo qué.- A ver – digo yo, sin terminar de convencerme ante aquella situación (por menos que eso  seguramente reprendería a mis estudiantes de metodología. Aunque no estaba en mis clases, así que...)- ¿Qué es lo que más desea usted ser en la vida?- Escritor – respondo, aunque quedo con la culpable impresión de haber dudado un segundo.- ¿Y por qué piensa que no ha podido ser lo q...
El regreso del Gran Hermano, por Victorino Muñoz
52c, Rafael Victorino Muñoz

El regreso del Gran Hermano, por Victorino Muñoz

En la conocida obra 1984, de George Orwell, el mundo vive una época en la que todo está controlado por una figura y un partido únicos: el Gran Hermano e Ingsoc. Según la narración, en todas partes están “un cartel de colores: la cara de un hombre de unos cuarenta y cinco años con un gran bigote negro y facciones hermosas y endurecidas” y una eterna inscripción: “el Gran Hermano te vigila”.Para esta vigilancia permanente, el partido contaba con la policía del pensamiento y un instrumento poderoso y eficaz: la telepantalla, presente en todos los lugares: la oficina, el trabajo, la calle, el hogar, incluso en las habitaciones y espacios más íntimos. “La telepantalla recibía y transmitía simultáneamente. Cualquier sonido… era captado por el aparato. Además, mientras permaneciera dentro del rad...
Enfermarse en salud, por Victorino Muñoz
54c, Rafael Victorino Muñoz

Enfermarse en salud, por Victorino Muñoz

Entre las aparentes ventajas que nos dan las nuevas tecnologías, está la de poder consultar diversos contenidos relacionados con la salud, para saber o para creer que sabemos cómo andamos.Es como ir al médico sin haber ido. O como tener el médico en casa, pero sin tener que pagarlo. Eso es lo que pensamos.Ahora bien, cuando nos aparece algo repentino, una comezón incesante, un punto negro en la piel, un síntoma que no teníamos, nos vamos a las benditas páginas de salud,  a ver qué podrá ser.En principio, todas parecen ser tranquilizadoras, en las primeras opciones:- Puede ser una reacción alérgica a algún alimento o un medicamento.Sí, asentimos, puede ser eso; pero de repente recordamos que no estamos tomando ningún medicamento y que recientemente no hemos comido nada extraño que pueda oca...
Haters del mundo, uníos, por Victorino Muñoz
50a, Rafael Victorino Muñoz

Haters del mundo, uníos, por Victorino Muñoz

Cada quien es como es, y pierde el tiempo de la mejor manera que considera. Cosa que es lo razonable, aunque aquí en este país tenemos la costumbre de perder el tiempo de la peor manera y no de la forma que uno quiere, sino como lo deciden los funcionarios públicos...Pero me estoy desviando, no es de eso de lo que quería hablar, sino de otra cosa. Quería decir, retomando el asunto, que cada quien decide cómo perder el tiempo, y que no deberíamos cuestionar las inclinaciones personales. Sin embargo, no deja de parecerme extraño que haya personas que en lugar de dedicarse a sus gustos, se dedican a sus disgustos.Explico: hay personas que odian a Cristiano Ronaldo o a LeBron James, o a Metallica, y deciden fundar o afiliarse al club de antifans. Crean una página web o una cuenta de redes soci...
Las mujeres y las rubias primero, por Victorino Muñoz
49a, Rafael Victorino Muñoz

Las mujeres y las rubias primero, por Victorino Muñoz

Entre todas las cosas, actividades y situaciones surgidas en torno al cabello humano, la necesidad de teñirse el pelo constituye para mí una de las más curiosas. Aparte del comprensible temor al envejecimiento y a la muerte, que nos lleva a querer ocultar las canas (con lo que no detenemos en realidad ni la vejez ni la muerte), hay diversas razones para que la gente decida teñirse el pelo. Obviamente, en algunos casos es por moda, para parecerse a alguien; por ejemplo, se sabe del furor rubio que desató Marilyn Monroe.Esta práctica es de muy vieja data. Marcas como Schwarzkopt, por mencionar alguna, tienen cien años en el mercado ofreciendo tintes. Pero el origen es más antiguo: al parecer ya los egipcios tenían esta costumbre. Los griegos también mostraron interés en el cuidado del cabell...
Mecánicas infernales, por Victorino Muñoz
48b, Rafael Victorino Muñoz

Mecánicas infernales, por Victorino Muñoz

A mí me parece que los mecánicos y los médicos han asumido que parte de su tarea consiste en regañarte por lo que hicieron quienes te atendieron anteriormente. Incluso te preguntan por qué los otros procedieron de esa manera. De verdad que ya a mí me cuesta bastante entender mis propios motivos, cómo será con los de los demás.En fin, de los médicos hablaré mal en otro momento; de los mecánicos, aquí y ahora. Volviendo al tema de lo que estos asumen que es su tarea, la actividad pedagógica debe ser uno de sus pasatiempos. Buena parte del tiempo lo pierden explicándote que si la bobina tiene un tornillo que va para arriba y no para abajo, o qué sé yo.La verdad que yo quiero que me arreglen el problema. Si quisiera un curso de mecánica popular me voy al INCES o a un sitio peor. Yo no consigo ...
Ídolos rotos del deporte, por Victorino Muñoz
47a, Rafael Victorino Muñoz

Ídolos rotos del deporte, por Victorino Muñoz

Encumbrar ídolos es algo que hacemos, aunque no sabemos bien por qué. Dejo a otros la infausta tarea de indagar por tales razones. Me importa, aquí y ahora, dar fe de un hecho fundamental: con la misma rapidez con que subimos a alguien en un pedestal, lo bajamos y lo echamos al olvido.Ahora, esto no es tan difícil en el mundo del deporte. Y claro, es que ellos mismos a veces no ayudan. Algunos por escasa formación académica, o porque se les sube a la cabeza la marea del éxito, la mayoría cae en actitudes y comportamientos que les criticarán mañana los que los alaban hoy.Tal vez esperamos de los ídolos en el deporte un comportamiento correcto y muy moral, respetuoso de las normas ciudadanas y todo eso, tomando en cuenta que han vencido en el mundo del deporte respetando las reglas de los mi...
En la dirección equivocada, Victorino Muñoz
46b, Rafael Victorino Muñoz

En la dirección equivocada, Victorino Muñoz

Pedir una dirección en este país es cosa harto difícil. En realidad no es pedirla, ni darla, sino entenderla. Para empezar, hay que olvidarse de todos eso de norte-sur-este-oeste, así como de las unidades para medir distancias, ya sean anglosajonas (millas-yardas) o francesas (metros - kilómetro).Cuando en mi inocencia (porque pese a tener casi 50 años todavía conservo cierta inocencia), he preguntado por alguna dirección, las respuestas son del tipo:- Tú subes por aquí...Miras hacia el cielo... pero no, no: aquí subir puede significar ir en sentido hacia el norte, seguir en la dirección en la que circulan los vehículos o si, en efecto, la calle tiene una cuesta, subir es subir. Pudiera ser cualquiera de las tres cosas. En algunos casos coinciden las tres (aunque todavía no he tenido la su...
Radiografía de una hazaña, por Victorino Muñoz
45a, Rafael Victorino Muñoz

Radiografía de una hazaña, por Victorino Muñoz

Alguna vez traté de practicar béisbol. Mi problema no fue atrapar, ni correr las bases, ni lanzar. Nada de eso. Simplemente era que no bateaba. A pesar de que era una categoría infantil, en la que los lanzadores no se caracterizan por su excesiva velocidad. No daba bate con bola, como dice el refrán (adaptado al béisbol).¿Cómo será ese asunto en las Grandes Ligas, donde los serpentineros alcanzan velocidades supersónicas? Imagínese el lector: se acerca un carro a más de 150 kilómetros por hora, pero usted sólo se da cuenta de eso cuando ya está a 19 metros (la distancia del montículo al home). No le daría tiempo de reaccionar. Qué bueno que en nuestro caso es sólo imaginación.Pero esta es la realidad del día a día de un pelotero en las Grandes Ligas: ver venir esa pelota, a tal velocidad, ...
Pesadilla burocrática real, por Victorino Muñoz
44b, Rafael Victorino Muñoz

Pesadilla burocrática real, por Victorino Muñoz

 Burócrata: ¿Trajo los requisitos?Ciudadano: Sí, todos los que pedían según la página.Burócrata: Faltó la partida de nacimiento.Ciudadano: ¿La partida...?Burócrata: Sí, de nacimiento.Ciudadano: Pero ahí no decía eso.Burócrata: Es un requisito para todo.Ciudadano: ¿Y para qué la piden, si ya yo soy mayor de edad?Burócrata: Es un requisito.Ciudadano: Sí, pero, nada más como curiosidad, ¿qué necesitan ver allí?Burócrata: Es un requisito.Ciudadano: Sí, ya me lo dijo. Pero, aparte de demostrar que nací (lo cual puede notarse)  y en qué fecha (también se lee en mi cédula), ¿qué cosa tienen que ver? ¿El nombre de mis padres?Burócrata: Sí, eso.Ciudadano: ¿Acaso van a incluir a mis padres en mi seguro?Burócrata: Eso no es para los contratados.Ciudadano: Entonces, ¿para qué les hace falta?Burócrata:...
Ni tan pecados ni tan capitales, por Victorino Muñoz
42b, Rafael Victorino Muñoz

Ni tan pecados ni tan capitales, por Victorino Muñoz

Ya no parecen tan pecados, si nos detenemos a examinarlos desde la vida que llevamos hoy día:- Comer por comer es algo bien visto, desde la óptica del que come o del que presume saber lo que es comer bien. Los chefs son celebridades, ganan dinero, tienen prestigio. La gastronomía hace rato se ha elevado a arte. Aspiramos a la gula como signo de calidad de vida.- La película muestra al héroe lleno de ira: algo le hicieron, por lo que decide ser quien no era; se sobrepone, una energía sobrehumana parece poseerlo. Saca fuerzas de la ira y vence todo obstáculo, a todo enemigo. Así comenzó la literatura: “canta, oh musa, la cólera del pélida Aquiles”. Así continúa la historia de la humanidad. La ira no es mala, sólo algunos motivos.- Otro  de nuestros modelos es el que tiene más, el más rico; e...
Cuidado, persona especial a bordo, por Victorino Muñoz
41a, Rafael Victorino Muñoz

Cuidado, persona especial a bordo, por Victorino Muñoz

 No soy muy amigo de manejar. De hecho, es la única cosa que en realidad me estresa, aparte de cierto género musical que llaman urbano y que no voy a nombrar para que, cuando hagan una búsqueda en Google no vaya a salir mi nombre por allí asociado con dicha palabra.En fin, a lo que iba. El primero de enero de este año fui a casa de unos familiares, en las afueras de la ciudad, y disfruté estar al volante, como pocas veces. Es que la vía estaba prácticamente sola. El infierno son los demás, dijo Sartre. Creo que también aplica al manejar. No estoy seguro de si este filósofo existencialista y bizco tuvo alguna vez carro y manejó. Pero, estoy seguro de que coincidiría conmigo.Es que aquí hay tanta gente que hace lo que le da la gana cuando se mete en su vehículo. Cierto que el carro en cuesti...