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Rafael Victorino Muñoz

Arte del prólogo,<br/> por Victorino Muñoz
Rafael Victorino Muñoz, 275b

Arte del prólogo,
por Victorino Muñoz

Ya lo había escrito, pero lo repito: los prólogos son el letrero de hale o empuje en las puertas. Todo el mundo los ignora. ¿Cuáles son las razones para mantener, empero, esta oscura e incierta tradición, pese al escaso interés que suscita? Ensayemos algunas posibles respuestas. Tal vez una razón de la existencia del prólogo es que los lectores de pocas luces, una vez leído el libro, tendrán alguna frase inteligente para hablar del mismo, repitiendo lo que dijo el prologuista. Por lo común, en un gran grupo de casos, tenemos un libro de un autor no muy conocido: es el prologuista, el que lo presenta, quien atrae realmente la atención sobre aquel. De hecho, así se promocionan unos cuantos: compra esta edición, es la que trae el prólogo del célebre catedrático o escritor… Empero,...
Bendito apagón,<br/> por Victorino Muñoz
Rafael Victorino Muñoz, 274d

Bendito apagón,
por Victorino Muñoz

Entre los momentos más gratos de mi infancia se encuentran algunos relacionados con los apagones. Decir esto tal vez hará enarcar las cejas a más de uno, si no es que me grita que soy un insensato o algo peor; porque si hoy día hay un gran motivo de queja es este de quedarse sin electricidad por varias horas. Pero, déjenme que les cuente.Como les debió suceder a muchos de ustedes – contemporáneos o coetáneos – viví mi infancia en una época en la que había no más de tres canales de televisión, con programación poco variada, por no decir a veces detestable. Además, solo teníamos un pequeño aparato en blanco y negro para toda una familia de ocho miembros.De este modo, cuando se interrumpía el servicio eléctrico en las noches, no había mucho que lamentar. Y es que, por otro lado, comenzaba ent...
Educación real, por Victorino Muñoz
Rafael Victorino Muñoz, 273b

Educación real, por Victorino Muñoz

Hoy día, y siempre, mucho se critica y se ha criticado a la escuela, por no estar supuestamente preparando a los estudiantes para su futuro, sea este académico, profesional o social en general, atiborrándoles la cabeza de conocimientos que a la postre resultan o resultarán inútiles, según dicen. Las personas que así cuestionan la escuela y la academia en general no suelen saber mucho de educación. De hecho, no han estudiado ni un ápice de pedagogía; incluso, sospecho que esos mismos criticones de hoy eran los que ayer no entraban a clases, sino que se escapaban del salón. Yo, que sí me formé como docente, soy cauto al hacer cuestionamientos tan generales. Además, he entrevisto, en mis análisis, algo de lo cual no se han dado cuenta estos críticos improvisados. La escuela no te ens...
Arte y ejecución,<br/> por Victorino Muñoz
Rafael Victorino Muñoz, 272b

Arte y ejecución,
por Victorino Muñoz

En la música no es extraño que se separen el arte de la creación y la ejecución. El compositor, valga la redundancia, compone; el intérprete, sea músico de instrumentos o cantante, ejecuta. Claro no es ni ha sido extraño que el creador también dé vida a su obra, musicalmente hablando. Chopin tocaba el piano como un virtuoso, lo mismo que Sarasate el violín. A mí me sigue pareciendo mejor que el propio compositor interprete sus temas, como lo hacen Serrat, José Luis Perales, Silvio Rodríguez, Lionel Richie, Bob Dylan y la gran mayoría de grupos de rock. Por otro lado y en las otras artes, también puede ocurrir este proceso de separación del que venimos hablando. El arquitecto es un diseñador. El ingeniero el director de la orquesta y el albañil el que toca la flauta o el trombón. A...
Ángel perdido,<br/> por Victorino Muñoz
Rafael Victorino Muñoz, 271c

Ángel perdido,
por Victorino Muñoz

Una vieja parábola cuenta que un campesino debía rodear una enorme montaña, para poder ir todos los días desde su casa hasta el pueblo, donde vendía los huevos de sus gallinas y la leche de las vacas para procurarse el sustento.Por causa de eso, el viaje se alargaba un poco más de lo debido. Entonces una mañana tomó una determinación y, empuñando una pala, decidió que iba a quitar la montaña de allí. Viéndolo en eso, los demás colonos lo llamaron insensato; pero él les respondió:- Puede parecer una gran tarea, mas no es imposible. Si no lo logro yo, lo harán mis hijos, o los hijos de mis hijos. Total, la montaña no va a crecer más.Viendo tal muestra de voluntad y fe inquebrantable, un ángel enviado por Dios descendió del cielo y, con un solo movimiento de su poderoso brazo, quitó la montañ...
Puro renacuajo,<br/> por Victorino Muñoz
Rafael Victorino Muñoz, 270c

Puro renacuajo,
por Victorino Muñoz

En los albores de la humanidad, las personas debían desplazarse por vastos territorios, persiguiendo las grandes presas y buscando algo más qué comer. Se estima que los primeros pobladores de nuestro continente transitaron unos veinte mil kilómetros, desde el norte de Asia hasta la Patagonia.Si bien no sabría decir cuánto tiempo tomó este recorrido, quiero hacer constar que dicho desplazamiento fue a pie, ya que ocurrió mucho antes de la invención de la rueda y de las carretas.Luego, con el inicio de la agricultura, el establecimiento de la civilización y las primeras poblaciones, el desplazamiento fue menor o fue limitado a unos grupos: soldados, viajeros por el comercio, etc.Aunque siguió habiendo grupos nómadas y también, en la actualidad, personas desplazadas por conflictos o por fenóm...
La libreta de John,<br/> por Victorino Muñoz
Rafael Victorino Muñoz, 269d

La libreta de John,
por Victorino Muñoz

Se atribuye a John D. Rockefeller una frase según la cual a él podían quitarle toda su fortuna; pero, con tal le dejaran su libreta telefónica y de direcciones, él aseguraba que volvería a recuperarla al cabo de cierto tiempo. No sé qué tan verdadero sea el origen de la frase o qué tan certera la profecía: la misma no se pudo comprobar, porque al patriarca de los Rockefeller no le quitaron nada; más bien él les quitó a otros, según cuenta la leyenda. En fin, lo que me interesa aquí es discutir la consabida frase, sea él el autor o no. El punto es que mucho de eso que comúnmente llamamos éxito depende de las relaciones con los demás, de los contactos (que ahora no están una libreta telefónica, sino en el teléfono o el correo). Sí; yo consiento en que mantener buenas relaciones públ...
Opinión política,<br/> por Victorino Muñoz
Rafael Victorino Muñoz, 268b

Opinión política,
por Victorino Muñoz

De todos los géneros y subgéneros de la prosa ensayística o argumentativa, el que menos leo, por parecerme el más tedioso de todos, es el que llaman opinión política. Lo he intentado a veces, pero lo dejo al poco rato. A lo sumo, la gran mayoría de los productos discursivos que se pueden inscribir bajo esta etiqueta se limitan a decir una sola y única cosa, esto es, tratar de demostrar que los del otro bando están totalmente desencaminados, o que son unos seres viles, nefastos, unos cretinos, unos degenerados, qué sé yo. Los argumentos para cimentar tal opinión consisten, a su vez, en enfatizar ya alguno u otro aspecto de los personajes del bando rival. Y nótese que hablo, en primer lugar, de las personas, porque al parecer lo más agradable para tales opinadores es atacar a las perso...
Psicología hater,<br/> por Victorino Muñoz
Rafael Victorino Muñoz, 267b

Psicología hater,
por Victorino Muñoz

El término hater se aplica a las personas que se dedican a despreciar o criticar destructivamente a alguien o algo; aunque eso puede hacerse de una manera particular o general. Es decir, hay haters que odian al mundo entero y hay otros que la tienen tomada específicamente con una persona, equipo deportivo, país, etc. Entonces, puede haber haters en casi todas las áreas de actividad humana: en las artes, en el deporte… Y en esto último es donde más se nota, porque creo que numéricamente hablando hay más fanáticos deportivos que de la literatura. Y no sabría decir si por suerte o por desgracia, ya que aquí también aplica lo de “pueblo pequeño, infierno grande”. Yo desde hace tiempo vengo observando dicha conducta, tanto en persona como a través de las redes. Y me da la impresión de ...
Cerca de casa,<br/> por Victorino Muñoz
Rafael Victorino Muñoz, 266d

Cerca de casa,
por Victorino Muñoz

Esta semana me he dado una caída de padre y señor nuestro, que por poco no me rompo la crisma, como se decía antaño, figurativamente hablando. Pues, nada, me encontraba de lo más tranquilo, paseando al perro en un parque cerca de la casa, y fui a saltar un pequeño saliente, cosa de unos pocos centímetros. De pronto me fui de un lado y luego hacia atrás. Perdí el equilibrio, o el perro haló la correa o ambas cosas. Lo cierto es que al siguiente segundo estaba de espaldas en el suelo, aterrizando de cintura (por decirlo de una manera decente) y pataleando como cucaracha patas arriba. Al poco se acercan unos niños que andaban por ahí jugando, para ayudarme y preguntar cómo estaba. Todo bien, dije, levantándome por mis propios medios. En efecto, no fue nada. Apenas raspones en los ...
Razón de la novela,<br/>  por Victorino Muñoz
Rafael Victorino Muñoz, 265c

Razón de la novela,
por Victorino Muñoz

Más allá de lo que nos mueve a iniciar su lectura, hay razones para seguir con una novela. La primera tiene que ver con lo que se conoce como intriga, definida de un modo básico como aquellas técnicas y recursos que dispone el autor para que el lector se mantenga a la expectativa con respecto a una situación por esclarecer. Así, continuamos con el libro para saber la respuesta al “¿qué pasará luego?” Y este qué pasará puede referirse a muchas cosas: se casarán los protagonistas (intriga amorosa), quién es el culpable, lo capturarán (intriga policial), se restablecerá el equilibrio (emocional, afectivo, familiar), y un largo etcétera. Ejemplos de este tipo de historias las encontramos en El conde de Montecristo de Alejandro Dumas (¿logrará vengarse?), Orgullo y prejuicio (¿se casarán ...
Conquista verbal, por Victorino Muñoz
Rafael Victorino Muñoz, 264a

Conquista verbal, por Victorino Muñoz

Hace días me pasó una cosa muy curiosa: iba pasando por una calle del centro de la ciudad y alguien, desde algún edificio, arrojó un pollito. Cosa desagradable, por supuesto; sin embargo, yo pensé en que parecía un cuento de Cortázar (Carta a una señorita en París), mezclado con uno de Massiani (Un regalo para Julia). Precisamente Cortázar dijo en alguna ocasión que la literatura es una vasta empresa de conquista verbal de la realidad. Esta conquista verbal se materializa muchas veces cuando comenzamos a ver dicha realidad, o aun a nombrarla, con las palabras que los escritores crean, intencionalmente o sin querer. Con esto me refiero al hecho de que para referirnos a un espectáculo grotesco podemos usar el término dantesco, a una situación absurda podemos llamarla kafkiana y a un pe...