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Gente que Cuenta

Educación real, por Victorino Muñoz

Escuela Atril.press
Curso de filosofía en París
Finales del S. XIV
Biblioteca municipal de Castres, Francia
Fuente: https://it.wikipedia.org/

Hoy día, y siempre, mucho se critica y se ha criticado a la escuela, por no estar supuestamente preparando a los estudiantes para su futuro, sea este académico, profesional o social en general, atiborrándoles la cabeza de conocimientos que a la postre resultan o resultarán inútiles, según dicen.

Las personas que así cuestionan la escuela y la academia en general no suelen saber mucho de educación. De hecho, no han estudiado ni un ápice de pedagogía; incluso, sospecho que esos mismos criticones de hoy eran los que ayer no entraban a clases, sino que se escapaban del salón.

Yo, que sí me formé como docente, soy cauto al hacer cuestionamientos tan generales. Además, he entrevisto, en mis análisis, algo de lo cual no se han dado cuenta estos críticos improvisados.

La escuela no te enseña solamente cosas que se aprenden en los libros, esto es, saberes académicos, como conceptos, teorías, etcétera. Antes bien, también te enseña modos de hacer, de ser y de estar en el mundo. Porque la escuela, más allá de los contenidos, te prepara para la vida adulta, sin que te des cuenta.

Por ejemplo, tienes que hacer un trabajo en equipo y te reúnen con fulanito y menganito, que te caen de la patada. Así era en la escuela, así va a ser en el trabajo. Rara vez escoges con quien vas a realizar la tarea. Y eso lo aprendes en la escuela, porque sí.

Otro ejemplo: te mandan a hacer una maqueta sobre la célula o sobre el sistema solar. Hombre, ni que mi hijo fuera trabajar en la NASA. Pues, no, no es por eso. Hacer una tarea perfectamente inútil, como entregar un informe que va a terminar en una papelera sin que nadie lo tome en cuenta, es otra de esas cosas que vamos a vivir en nuestro trabajo y que en la escuela ya nos empiezan a entrenar.

El más importante de todos estos aprendizajes: en la escuela vas a tener profesores insufribles; seres amargados a los que no puedes ver, te hacen la vida miserable y el semestre eterno. Así mismo serán tus jefes. Agradece que lo vas a aprendiendo desde chico.

La única diferencia es que la escuela dura por lo general medio turno y se termina un día: seis años la primaria y otros más el bachillerato. En cambio, el trabajo es por toda una jornada y se prolonga por un lapso que parece una eternidad. Yo llevo ya 31 años de esto y todavía no se ve el final.

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Victorino Muñoz valenciano, autor de "Olímpicos e integrados", ganador del Concurso de Narrativa Salvador Garmendia del año 2012 y "Página Roja", publicado en la colección Orlando Araujo en el año 2017. rvictorino27@hotmail.com Twitter:@soyvictorinox Foto Geczain Tovar

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