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Creo que fue en un libro de La Rochelle en el que leí la afirmación siguiente: “Lo que ha sido pensado una vez será pensado siempre”. Aunque no recuerdo todo el contexto de la frase, me parece que se refería al hecho de que, una vez que un autor concibe algo, o aun lo enuncia, queda como grabado en la mente de la humanidad. Y luego no será posible despensarlo.
Una idea similar está en La Bruyere: “Todo está dicho, y llegamos demasiado tarde, ahora que los hombres han vivido y pensado durante siete mil años o más”. Aunque no estoy totalmente de acuerdo con él.
El asunto es que, de alguna manera, nuestra mente se va llenando de ideas, de conceptos, de palabras que ya fueron de otros. Y nuestra visión de mundo también. Pero, más aún, y esto es de lo que quiero hablar, hay unas citas que vienen siempre bien, en todo momento, en cualquier ocasión, para ayudarnos a explicar una situación.
Es que dichas frases parece que sirven para explicarlo todo, o casi todo. Y lo mejor: muchas personas las comparten, las entienden, ya que se mueven como en la misma esfera (semiótica) de uno. Gracias a lo cual nos ahorramos muchas explicaciones, por aquello de que “a buen entendedor…”
Una de tales frases es la que cuentan que enunció Fray Luis cuando salió de la prisión y volvió a encontrarse con sus estudiantes: “como decíamos ayer”. Yo le escuché la anécdota por primera vez a un profesor de la universidad.
Y aunque al parecer aquel que se llamaba Fray Luis y era poeta jamás la dijo, esta frase viene mucho a mi mente. Particularmente, la uso bastante ahora, cuando nos reencontramos con los amigos y reanudamos los diálogos, como si jamás los hubiéramos interrumpido. Y la pronunciamos y todos nos entendemos, imbuidos del mismo cariño.
Otra que es un poco más de mi uso particular es la del capítulo 7 de Rayuela: “por un azar que no busco comprender”. Yo la he cambiado y digo a menudo: por una razón que no busco comprender, que viene a ser casi lo mismo; aunque el azar es como la razón de la sinrazón (vaya otra frase chicle, esta vez de Cervantes).
Podríamos prescindir, perfectamente, de esa clase de expresiones, que se le han pegado a uno en el entendimiento y en el habla. De chicle a cliché, no hay mucho trecho. Aunque yo las sigo usando, mientras no encuentre una manera decirlo mejor. Y es que si lo dijeron Cortázar, Cervantes o algún otro de los grandes, debe ser algo bueno. Creo yo.