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Gente que Cuenta

El pimiento,
por Luis Ascanio

Chips con cayena Atril press
“Al llegar a España descubrí que llamamos de manera distinta a un mismo fruto…”
Imagen generada por la IA

¿Cuándo un ingrediente deja de ser un ingrediente y empieza a convertirse en una forma de cocinar?

En España, el pimiento está en todas partes: fresco, asado, frito, seco o molido. Me maravilla y a veces me cansa. En Venezuela me sucede algo parecido con el onoto y el ají dulce. Los aprecio, pero a veces quiero cocinar sin ellos y descubrir qué sabores aparecen cuando dejamos espacio.

Al llegar a España descubrí que llamamos de manera distinta a un mismo fruto. En Venezuela decimos pimentón al fruto fresco y al polvo obtenido al secarlo y molerlo. Aquí, el fruto fresco es el pimiento y el polvo, el pimentón. Una diferencia de palabras que me hizo mirar de nuevo un alimento que creía conocer.

Mucho antes de la llegada de los europeos, los pueblos americanos ya cultivaban distintas variedades de Capsicum. Colón comparó el ají con la pimienta que conocía en Europa. El fruto cruzó el océano y encontró nuevas cocinas. En España aprendieron a secarlo y molerlo para conservar su sabor durante todo el año.

El pimiento se hizo propio. Pero ¿tiene que estar en todas partes para seguir perteneciendo a una cocina? Un ingrediente puede volverse propio sin convertirse en dueño de ella. Un buen curry o cocinar sin el condimento de siempre nos recuerdan que el placer tiene más de un camino.

Chips caseras de patata con cayena

Ingredientes

– 3 patatas (450–500 g)

– 1 cucharadita de sal gruesa

– Una pizca de cayena molida o triturada

– Aceite abundante para freír

Preparación

Lava y cepilla las patatas. Sécalas y córtalas en rodajas muy finas; mejor con mandolina. Mézclalas con la sal y la cayena.

Fríelas en aceite abundante y bien caliente, en tandas de 30–40 rodajas, echándolas una a una para que no se peguen. A los tres minutos, remueve con cuidado; dales la vuelta y retíralas cuando estén doradas y crujientes. Escurre sobre papel absorbente.

Déjalas enfriar por completo y guárdalas en una bolsa de papel, en un lugar fresco y seco. Para más picante, añade otra pizca de cayena y agita la bolsa.

Un aperitivo para compartir o llevar a una reunión: patata, sal y un leve ardor. A veces, cocinar también consiste en descubrir cuánto placer cabe en lo sencillo.

Luis Ascanio Atril press e1772231196928
Luis Eduardo Ascanio Cordero (Aguademaíz) es cocinero y autor venezolano residente en Carrión de los Condes (Palencia, España), donde dirige la Taberna del Peregrino. Su trabajo une gastronomía, pensamiento y hospitalidad, entendiendo la cocina como un acto ético de cuidado y encuentro humano. Escribe en los blogs Aguademaíz y Nubes de Atenas, espacios donde reflexiona sobre memoria, migración y tradición desde la experiencia cotidiana. aguademaiz@gmail.com

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