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Gente que Cuenta

Amor en husos,
por Alfredo Behrens

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Reginald Higgins,
Una hermosa aparición, c. 1924
Um belo assombramento
Fuente: https://cherrrydreamland.tumblr.com/

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        Viven en la misma casa, pero ya no en la misma hora. Fue pasando despacio, como envejecen las cosas buenas. Él adelantó el reloj del cuerpo sin consultar a nadie: la cena a las seis, más tarde el sueño llegando junto con los pajaritos que se aquietan al atardecer. Es el canto menudo de los gorriones el que lo arrulla.

Ella pertenece a la noche como siempre le perteneció: lee hasta tarde, conversa con la casa a oscuras. Él se duerme con las ventanas abiertas, con el sol todavía tibio en la pared; ella llega a su hora, horas después, como quien atraviesa el Atlántico doméstico.

De madrugada los papeles se invierten. Es él quien despierta con la primera claridad, cuando los pájaros retoman la conversación. En la terraza, bajo la brisa fría de la noche todavía prendida en el aire, toma el café solo. Escribe hasta que el hambre lo interrumpe, y después vuelve a escribir hasta la segunda comida, mirando a los pájaros pequeños cruzar el patio sin rumbo aparente. Más arriba, las gaviotas graznan —algunas indiferentes; otras vuelan más bajo, como si todavía guardaran rencor de amores antiguos, círculos tercos sobre el mismo pedazo de cielo.

Sentiría la soledad sin disfraz, si no fuera por el par de sandalias rojas de ella, debajo del aparador, esperando, con la paciencia de los objetos, para volver a ser calzadas por sus pies de princesa, nomás.

Prepara entonces el café de ella. Corta la fruta del mismo tamaño de siempre. Ella aparece envuelta en el sueño, y él escucha los sueños que ella trae —fragmentos sueltos, entre la almohada y la taza. No interrumpe, solo recibe.

Se encuentran así, todas las mañanas, como quienes bajan de vuelos distintos en el mismo aeropuerto. Y por la noche parten otra vez, cada uno hacia su huso —no con tristeza de despedida, sino con la alegría de quien ya sabe: habrá un mañana.

Porque envejecer juntos, descubrieron sin decirlo nunca, no es vivir en la misma hora. Es garantizar que, a cualquier hora, haya alguien despierto para escuchar a la casa respirar.

Alfredo Behrens Atril press
Alfredo Behrens es PhD por la Universidad de Cambridge, ha sido profesor de Liderazgo para grandes escuelas de negocios y publicó o fue premiado por las universidades de Harvard, Princeton y Stanford. Tiene cuatro hijas, y con su mujer Luli Delgado vive en Oporto, Portugal, desde 2018. Algunos de sus libros pueden ser comprados a través de Amazon. alfredobehrens@gmail.com

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