Copa Llena, por Leonor Henríquez
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Hay que regarlo, sin ser planta.
Alimentarlo, sin ser mascota.
A veces se me pierde, pero eventualmente regresa.
Es necesario protegerlo pues, aunque fuerte, en ocasiones se debilita.
Me refiero al optimismo.
Esa condición humana a veces tan golpeada por la realidad del mundo en que vivimos.
Mi hermano utiliza un concepto novedoso que creo va bien con su profesión de médico, él se considera un optimista con experiencia o como lo definió Mario Benedetti, optimista bien informado.
Yo creo que caigo en la categoría de pesimista moderada. Por ello estoy trabajando en la premisa de que es mejor ser optimista y equivocarse, que andar amargada por la vida.
Sin embargo, aclaro que, en situaciones particulares y por experiencia propia, el exceso d...

