Gente que Cuenta

Dalias,
por Lucy Gómez

Henri Fantin Latour Atril press
Henri Fantin-Latour, (1836-1904)
Jarrón de dalias
Fuente: https://www.wikiart.org/

Las dalias, llenas de color y formas que cimentaron su éxito como flores de exposición desde que llegaron a Europa hace más de doscientos años, son fundamentales en un jardín.

Es un áster, de la misma familia de las margaritas y su fama comenzó en su país natal, México, donde la llamaban aztaxochitl, es decir, “flor de garza” en náhuatl. La antecesora de las dalias modernas era solo blanca, amarilla o roja, en forma de estrella. Las flores se usaban para hacer ofrendas a los dioses en los templos y las raíces contra los males del estómago.

Para 1789, las primeras semillas se enviaron a Europa y aunque se reproduce normalmente por bulbos, aquellas semillas sirvieron para los primeros cruces botánicos. Muy pronto cambiaron de nombre porque un especialista español, director del Jardín Botánico de Nueva España, Antonio de Cavanilles las bautizó Dalias en honor a un botánico sueco, Anders Dahl.

El resto es historia. Con los cruces se lograron formas y colores nuevos, que ganaron premios en todos los concursos de plantas. Se pusieron de moda, a lo que contribuyó   la emperatriz Josefina, esposa de Napoleón Bonaparte, porque las coleccionaba.

Su país de origen, México, las designó como su flor nacional desde 1963.

No importa el tamaño de tu jardín, sea minúsculo o enorme, siempre puedes tenerlas porque las hay de todas las dimensiones.  Viene a cuento plantarlas en marzo, porque comienza la primavera en los países de Europa y en el trópico, el clima es perfecto. A pleno sol, con un suelo húmedo se entierran los tubérculos a unos diez o quince centímetros de profundidad. Si examinas la raíz verás que tienen brotes. Van hacia arriba.

Se riegan cada semana hasta que empiecen a crecer, cuando se recomienda que se le mezcle la tierra con compost o humus de lombriz. Única recomendación: no se siembra en los sitios donde soplen vientos fuertes, no se riegan en exceso para evitar que los tubérculos se pudran, ni se riegan las flores. Si tienes una variedad alta, se le colocan tutores, es decir un palo o una cuerda que la sostenga. Variedades hay miles, pero las más importantes y lindas son las “cactus” que tienen pétalos enrollados y puntiagudos, las “decorativas” que son grandes y dobles, las “pompón” que forman una pelota apretada y las “anémonas”.  Hay de todo tamaño, desde enanas hasta gigantes. De blancas a crema, en rojos claros y oscuros y de amarillo pálido al naranja fuerte. Una vez establecidas puedes tener el jardín lleno de color durante meses.

Lucy Gómez
Lucy Gómez Periodista, egresada de la Universidad Central de Venezuela. Fue jefe de redacción y de la sección política, de varios diarios de Caracas y Valencia, durante más de veinte años. es experta en el cultivo de huertos de hortalizas y flores. lucygomezpontiluis@gmail.com

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