Gente que Cuenta

Torrijas,
por Luis Ascanio

Torrijas Atril press
“Aprendí que la torrija castellana no admite prisas…”
Fotografía del autor

 Llegué a Carrión de los Condes hace cinco años y, como todo aquel que busca el origen de las cosas, mi primer impulso fue mirar hacia los fogones. Para mí, la cocina es un acto de respeto: escuchar la sabiduría tradicional y aplicarla al presente con honestidad. No invento nada, solo protejo un legado.

Aprendí que la torrija castellana no admite prisas. Nace del pan reposado y del tiempo bien entendido. La cocina tradicional transforma lo que parece olvidado y lo devuelve digno a la mesa. Esa idea resume lo que llamo cocina honesta: cocinar sin engaño, sin artificio y sin descuidar que cada plato viene acompañado de memoria.

Tras un año de ensayo y observación —más que de técnica— encontré una manera de prepararlas que respeta ese espíritu. El secreto no está en hacer más, sino en esperar lo mejor.

Receta

Ingredientes: 1 barra de pan de miga cerrada y corteza firme (aprox. 25 cm); 1,25 litros de leche entera; 1 taza de azúcar (más extra para rociar al final); 3 palos de canela; 4 clavos de olor; la corteza de medio limón y/o de media naranja; ½ cucharadita de sal gruesa; 2 huevos; 500 ml de aceite de girasol; canela en polvo; miel artesanal para servir.

Preparación:

Corte: Dividir el pan en rebanadas de unos tres dedos de grosor y disponerlas separadas en una bandeja.

Infusión: Calentar la leche con el azúcar, las especias, los cítricos y la sal. Al primer hervor, retirar del fuego y reservar una taza del líquido.

Hidratación: Verter la leche caliente sobre el pan procurando que las especias no lo perforen.

Maduración (el secreto): Tras 30 minutos, dar la vuelta a las piezas y añadir la taza reservada. Tapar y refrigerar entre 48 y 72 horas. Durante ese tiempo el pan deja de ser pan y se convierte en una crema sostenida por su propia maceración.

Fritura, acabado: Pasar cada pieza por huevo batido con delicadeza y freír en aceite a 180° C hasta dorar, unos tres minutos por lado. Escurrir y espolvorear azúcar y canela aún calientes.

Servir bañadas con 1 y/o 2 cucharaditas de miel.

La torrija es una lección sencilla: cuando se respeta el tiempo y el origen, la cocina devuelve algo que se parece mucho al hogar.