Gente que Cuenta

Ma non troppo,
por José Manuel Peláez

Concierto Atril press
“Pero ella le miró, sonrió como si hubiera entendido algo que se me escapaba…”
Imagen generada por IA

Era el último concierto de la temporada y el coro iba a dedicarlo a baladas inmortales. Supongo que ambas circunstancias congregarían una asistencia muy superior a la normal. Llegué con tres cuartos de hora de anticipación.

A pesar de mis precauciones la sala ya estaba casi llena y cuando ellos llegaron, oteando como suricatos algún asiento disponible, despertaron mi interés. Era una pareja mayor, ambos con pesados anteojos que no escondían su muda beligerancia. Como faltaba un rato, me dediqué a inventarles una historia en la que el hombre no le perdonaba a la mujer haberle arrastrado ese domingo de su sofá favorito solo para escuchar canciones tontas y ella no le perdonaba que siempre que ella pretendía que él la acompañara tuviera que batallar con un juego de baseball o una película de espías o un “hacer nada” que debería darle vergüenza.

Se sentaron uno al lado del otro, pero marcando distancia. Si uno de ellos creía que el otro había dicho algo, éste lo desengañaba porque evidentemente “para qué voy a hablarte si nunca haces caso… así que tú te miras las uñas y yo miro el techo”.

En medio de ese agradable ánimo comenzó a desgranarse un rosario de melodías de amor muy conocidas: Gershwin, Weil, Gino Paoli, Jacques Brel, Irving Berlin, Edith Piaf, Adele y Lucio Dalla, entre otros.

En algún momento, la mujer comenzó a mover imperceptiblemente los hombros llevando el ritmo, contagiada quizás por el ejemplo de otras mujeres. Lo impensable ocurrió cuando sonaba I’ve Got You Under My Skin, de Cole Porter. Como por un descuido, el hombro de ella tropezó con el de él… cero reacción. La música seguía y ella volvió a topetearle una, dos, tres veces más, hasta que él le devolvió la atención con un suave empujón que yo interpreté como el inicio de un zafarrancho de combate. Pero ella le miró, sonrió como si hubiera entendido algo que se me escapaba. Entonces comenzaron a oscilar al unísono y, al terminar la balada, lo que parecía el camino a un beso finalizó en un sonoro choque de anteojos. Ambos rieron.

Los vi marcharse agarrados de la mano y, lejos de pensar que eran dos enamorados, me di cuenta de que eran dos personas que estaban más allá del enamoramiento, que sabían mucho de lo que se hace el amor, de sus alzas y sus bajas, de sus fatigas, de sus desencantos y de sus risas.

Nunca sabré si mi historia inventada era la verdadera, pero me gusta pensar que así debería haber sido.

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José Manuel Peláez Profesor universitario de Literatura del Renacimiento y Teatro Contemporáneo. Escritor de ficción para cine, televisión y literatura, especialmente policial. Sus novelas “Por poco lo logro” y “Serpientes en el jardín” se consiguen en Amazon. Ha creado y dirigido Diplomados de Literatura Creativa y de Guion audiovisual en la Universidad Metropolitana de Caracas. Actualmente mantiene un programa de cursos virtuales relacionados siempre con la Narrativa en todas sus formas. josemanuel.pelaez@gmail.com

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