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José Manuel Peláez

Inquietante papiroflexia , por José Manuel Peláez
42a, José Manuel Peláez

Inquietante papiroflexia , por José Manuel Peláez

La primera vez que la vi debía tener unos quince años y, aparte de la fresca belleza de la edad, nada era en ella tan llamativo como su sonrisa. Sonreía con la superioridad tranquila de un gato. No solo me sonreía a mí, no se trata de que yo me sintiera halagado por su atención, sonreía a todos mientras doblaba y encajaba los dobleces de un papel amarillo por una cara y rojo por la otra hasta conseguir un cisne polícromo que añadía a su zoo inanimado.Sus padres estaban preocupados por ella y pensaron que yo les podía ayudar a resolver el misterio de lo que le ocurría. Nada le interesaba, ni los estudios, ni las noticias, ni las modas, ni los amigos, sólo quería seguir jugando su juego. Tampoco era una rebelde, al contrario, siempre parecía estar serena y cumplía los encargos que le daban c...
Las cuitas de Sigfrido, por José Manuel Peláez
40a, José Manuel Peláez

Las cuitas de Sigfrido, por José Manuel Peláez

Hay muchas formas de ganarse la vida, Sigfrido eligió una de las más peligrosas: se dedicó a matar dragones. Y estaba muy contento cumpliendo su destino hasta que acabó con Fafner, el dragón que protegía el Oro de los Nibelungos. Sigfrido debería estar exultante porque además de ser rico se convertiría en invencible y eso, tampoco es nada despreciable para un matador de dragones. Y aquí encontramos a Sigfrido, en el nublado bosque en el que acaba de atravesar con su espada a Fafner. La lucha ha terminado y es el momento de un cigarrito, pero Sigfrido no puede fumar, principalmente porque el cigarrillo todavía no se ha inventado, de manera que el único humo que se mezclará con la niebla es el que desprende la caliente sangre del dragón y las dos tristes fumarolas que salen de sus ori...
Mi querido enemigo por José Manuel Peláez
37a, José Manuel Peláez

Mi querido enemigo por José Manuel Peláez

Hace poco se celebró el Día del Amor y la Amistad. No debemos quedarnos atrás y con presteza propongamos que exista el Día Mundial del Enemigo.Creo que la exaltación de la Amistad y, por ende, de los amigos, no necesita de ningún respaldo extra. Pero ¿por qué no reconocer lo que un buen enemigo puede hacer por nosotros?Un buen enemigo cumple muchas funciones: la primera de ellas es que nos moviliza como individuos y como sociedad. Tú estás sentado ahí, en un banco del parque, pensando en lo que vas a hacer con tu vida o en lo que has hecho o en lo que ya nunca podrás hacer y, de pronto, encuentras a tu lado a un señor de aspecto inofensivo que elige sentarse exactamente en ese mismo banco a pesar de que, por lo menos, tres de los bancos a la vista están vacíos. A pesar de su amable sonrisa...
Callar o no callar, that’s the question – José Manuel Peláez
34a, José Manuel Peláez

Callar o no callar, that’s the question – José Manuel Peláez

Hubo un tiempo en que la escuela y la educación eran asuntos sencillos: Estudiabas o no, aprendías o no, y aprobabas o no. Pero la entropía, presente en todos los fenómenos humanos, convirtió a la escuela en un campo minado para todos aquellos que sospechen que lo simple suele ser bueno y no tengan en cuenta que un vago tiene razones de peso para serlo y que, más que un reprobado, merece una palmada de consuelo en el hombro y una medalla al “cero esfuerzo”, no vaya a ser que un trauma o una hernia…En aquellos tiempos, me aprendí de memoria, (horrores de la época), las provincias españolas y sus capitales. Lo hice con tal ahínco, que a mi pobre madre le bastaba pronunciar la primera sílaba para que yo le disparara la respuesta correcta:  Nava… ¡Pamplona!... La Rio… ¡Logroño!... Vizc… ¡Bilba...
Largo, solitario y final – José Manuel Peláez
31a, José Manuel Peláez

Largo, solitario y final – José Manuel Peláez

No podía decirse que fuera un fanático del fútbol ni mucho menos que entendiera una sola palabra de la jerga: “cuatro, cuatro, dos” o “cuatro, tres, tres” o “arrastrar la marca” o “ganarle las espaldas al rival” todo eso era para él como las notas escritas en un pentagrama, un lenguaje oculto.Cada cuatro años, eso sí, se dejaba arrastrar por la marea de los mundiales como una peregrinación a algún lapso sagrado donde sólo se hablaría de selecciones, entrenadores y jugadores, mientras se gritaban expresiones apasionadas contra todos los familiares del imbécil que falló un penalti. Nada más que eso.Se definía del Real Madrid quizás por haber nacido en esa ciudad o porque “Real” le sonaba mejor que “Atlético” o porque el uniforme blanco le parecía más elegante que el de rayas rojas. No había ...
Las ilusiones sacudidas – José Manuel Peláez
28a, José Manuel Peláez

Las ilusiones sacudidas – José Manuel Peláez

La historia pasó hace tanto tiempo que a veces creo haberla inventado por completo. Mi madre y un grupo de amigas organizaron un viaje al Escorial y, por supuesto, los hijos iríamos con ellas por el bien de nuestra cultura. A mí me parecía que el cine hubiera sido más divertido, pero en aquel momento no tenía derecho de palabra porque no entendía nada (lo mismo me pasa hoy con la política) y ahí estaba yo caminando delante del grupo de madres e hijos de madres por uno de los pasillos del palacio y confirmando que el cine habría estado mejor. Hasta que llegué al cruce con otro pasillo y en cuya esquina un hombre enorme, de barba, vestido con ropas extrañas, sostenía con gesto feroz algo que después supe que se llamaba alabarda. Me di cuenta de que mamá no podía ver la amenaza y corrí hac...
Dejad que los lugares vengan a mí – José Manuel Peláez
24b, José Manuel Peláez

Dejad que los lugares vengan a mí – José Manuel Peláez

Hay muchos concursos de televisión con diferentes estilos, dificultades y niveles de sospecha de amaños, pero si en algo se parecen es en lo que la mayoría de los concursantes piensa hacer con el premio que todavía no han ganado: viajar. Este deseo se manifiesta también cuando nos ponemos a hacer planes con una hipotética herencia, con el premio gordo de la lotería o con el golpe de suerte al que nos creemos merecedores. Seguro que en el reparto de esa fortuna contemplamos un gran apartado para los viajes. Nombres exóticos y lejanos acuden a nuestra imaginación y al final tenemos una agenda difícil de cumplir. ¿Cuál es el motivo de tanto sueño viajero? Desde alejarnos de nuestra vida cotidiana hasta soñar con convertir nuestros sueños en realidad, caben infinitas explicaciones...