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¿Por qué nos enfermamos? El choque entre nuestra biología y la sociedad
Desde la perspectiva del psicoanálisis, la vida humana es un tira y afloja constante. Por un lado, tenemos al Ello, ese “motor” interno cargado de deseos primitivos que solo busca el placer inmediato. Por otro, está el Superyo, que es básicamente la voz de la cultura, las normas y los “deberías” que la sociedad nos impone.
En medio de este fuego cruzado queda el Yo, que intenta ser el mediador. El problema es que, para encajar en la sociedad y cumplir con las normas, el Yo suele terminar sacrificando nuestros deseos más auténticos. Esta represión constante nos deja agotados, angustiados y, en última instancia, abre la puerta a la neurosis: terminamos enfermando nuestra mente para poder convivir con los demás.
¿Pero tiene esto una explicación biológica?
Si observamos cómo está construido nuestro cerebro, la teoría del “cerebro triuno” o de los “tres cerebros” nos da una pista fascinante sobre este conflicto:
- El cerebro reptiliano (Nuestra faceta más instintiva): Es la capa más profunda y antigua. Se encarga de lo básico: comer, reproducirse, sobrevivir y marcar territorio. Podríamos decir que aquí vive nuestro Ello, operando de forma cruda, sin filtros ni moral.
- El sistema límbico (Donde nacen las emociones): Evolutivamente, encima del anterior, se desarrolló esta estructura encargada de lo que sentimos. Ya no solo actuamos por instinto, sino que aparecen la rabia, el miedo, la frustración o el amor. ¿Es aquí donde empieza a formarse el Yo? Podría ser, ya que es el puente entre el puro impulso y la capacidad de sentirlo subjetivamente.
- El neocórtex (La voz de la razón): Es la joya de la corona, lo que nos hace humanos. Aquí se asienta el lenguaje, la planificación, el pensamiento abstracto y, sobre todo, el control de los impulsos. Este cerebro racional es el que pone “orden” en el caos, actuando como el Superyó: es quien nos dice cuándo callar, cuándo esperar y cómo comportarnos según las reglas del juego social.
En conclusión: nuestra psique es, en esencia, un campo de batalla entre una biología que quiere “todo y ahora” (reptiliano) y una estructura racional (neocórtex o super yo) que intenta cumplir con los estándares de una sociedad que, a menudo, nos exige negar nuestra propia naturaleza y en el medio está el yo, que es lo que somos, los que sufrimos.