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Getulio Bastardo

La bruja,<br/> por Getulio Bastardo
Getulio Bastardo, 268b

La bruja,
por Getulio Bastardo

Cuando uno oye hablar de una bruja, de inmediato imagina la figura que primero nos vendieron los cuentos infantiles y después la televisión: una anciana de rostro arrugado, cubierta de verrugas, envuelta en harapos negros y rodeada de toda clase de objetos misteriosos, entre los que nunca faltan un caldero humeante, un cuervo y una culebra. Un familiar me pidió un día que lo acompañara a visitar a su bruja. Según él, aquella mujer poseía poderes extraordinarios: podía escudriñar el pasado y predecir el futuro con absoluta precisión. Llegamos a una casa de una urbanización popular en los llanos venezolanos. Era una vivienda pequeña, pero cómoda, igual a tantas construidas por los programas gubernamentales. Aquella fue mi primera decepción. Yo había imaginado que tendríamos que inte...
El eco,<br/> por Getulio Bastardo
Getulio Bastardo, 267c

El eco,
por Getulio Bastardo

Aún no eran las seis de la tarde. El sol, ya inclinado hacia el horizonte, teñía la superficie del océano de amarillos, anaranjados y rojos, convirtiendo aquella hora crepuscular en un espectáculo de una belleza casi poética.Un automóvil del último año, provisto de todas las comodidades y la tecnología que la época permitía, se detuvo en una explanada junto a la carretera. Desde allí se divisaba una extraña formación rocosa que ningún viajero se atrevía a visitar. Se levantaba entre dos cerros que formaban una honda quebrada.El conductor del vehículo era el mismo hombre que, muchos años atrás, recorría aquellos parajes en un humilde bote de remos. Ahora transitaba por el antiguo camino de mulas, recientemente rectificado y asfaltado. El paisaje había cambiado; él también. Sin embargo, cier...
Cayetanito II, por Getulio Bastardo
Getulio Bastardo, 266a

Cayetanito II, por Getulio Bastardo

Las mulas llegaron solas al caserío. Conocían el camino de tanto recorrerlo junto a su amo. Al principio la gente se extrañó; después, al verlas sin el comerciante, la inquietud dio paso a la alarma. Se organizó de inmediato una partida de búsqueda que decidió seguir el mismo sendero por donde habían regresado los animales. Todos conocían a aquel comerciante honrado que iba y venía de pueblo en pueblo con su recua de mulas, recorriendo la costa para vender mercancías. Algunas eran importadas: finos algodones, sedas y linos. Otras las adquiría en el campo y luego las revendía en los caseríos. No vivía allí; era un hombre de caminos. Había una trocha que atravesaba la tierra árida y reseca, uniendo el caserío con el pueblo más cercano. En un recodo del camino lo encontraron tendido sob...
Cayetanito, por Getulio Bastardo
Getulio Bastardo, 265a

Cayetanito, por Getulio Bastardo

Decían que aquel hombre estaba cruzado; que ninguna brujería ni maleficio podía hacerle daño. Unos aseguraban que tenía un pacto con un muerto; otros, más exagerados, afirmaban que una bruja lo protegía. Su padre, entre bromas y temores, solía llamarlo Fausto.Un bote de madera, de los que abundaban en aquella costa de pescadores, entró lentamente en la bahía conocida por la profundidad de sus aguas y la estrechez de su playa.La pequeña embarcación avanzaba sobre un mar sereno que contrastaba con los pensamientos cargados de incertidumbre del hombre que lo navegaba. Los movimientos rítmicos y constantes imprimían a cada palada una fuerza regular, casi incansable. La pesca era su oficio; el bote, su medio de transporte y también su herramienta de trabajo.Al aproximarse a la orilla, dejó desc...
Dos disparos,<br/> por Getulio Bastardo
Getulio Bastardo, 264c

Dos disparos,
por Getulio Bastardo

Todo el mundo lo escuchó. Era época de cosecha, tiempo de faena. La hacienda hervía de actividad. Decenas de peones servían al patrón: unos trabajaban en los cañaverales, cortando, limpiando y amontonando la caña para llevarla luego al trapiche; otros se afanaban alrededor del molino. El trapiche era un verdadero frenesí. Por encima del estruendo del motor que movía las mazas encargadas de triturar los tallos y extraerles el jugo, sobresalían los gritos de los obreros, las órdenes del maestro mielero, los gruñidos de quienes obedecían a regañadientes, las risas —y hasta las carcajadas— de algún bromista, mezcladas con el rebuzno de un asno, cansado o quizá simplemente aburrido. De pronto, todo aquel trajín se detuvo. Dos disparos, uno inmediatamente después del otro, rasgaron el a...
Fanatismo deportivo,<br/> por Getulio Bastardo
262b, Getulio Bastardo

Fanatismo deportivo,
por Getulio Bastardo

El momento que vive el mundo es propicio para reflexionar sobre la afición desmedida hacia determinadas ideas, personas o actividades. Si nos atenemos al criterio del Diccionario de la Real Academia Española, el fanatismo se define como el «apasionamiento y tenacidad desmedida en la defensa de creencias y opiniones, especialmente religiosas o políticas». Dentro de esta definición cabe perfectamente el fanatismo deportivo, aunque la RAE no lo mencione de manera explícita. De hecho, a los seguidores apasionados de un equipo de fútbol o de béisbol se les suele llamar simplemente fans.Recientemente, los aficionados del París Saint-Germain destrozaron parte de su propia ciudad mientras celebraban la obtención del campeonato europeo. ¿Es esto racional? Difícilmente. El fanatismo es, en gran medi...
Acumuladores,<br/> por Getulio Bastardo
Getulio Bastardo, 261c

Acumuladores,
por Getulio Bastardo

Los descubrimientos y conocimientos científicos suelen llegar a la humanidad impulsados por una finalidad práctica. Los ejemplos abundan: el láser, concebido inicialmente como una curiosidad física, terminó revolucionando la medicina, las telecomunicaciones y la industria; las microondas, surgidas de investigaciones sobre radares, encontraron su lugar en millones de cocinas alrededor del mundo. Los conocimientos psicológicos no escapan a esta realidad. Conceptos desarrollados en el ámbito académico o clínico terminan incorporándose al lenguaje cotidiano y pasan a formar parte de la cultura popular.Dentro del pensamiento psicoanalítico clásico, se sostiene que el desarrollo psicológico infantil atraviesa diversas etapas: la oral, la anal y la genital, entre otras. Cada una de ellas implica ...
Anatomía patológica,<br/> por Getulio Bastardo
Getulio Bastardo, 259d

Anatomía patológica,
por Getulio Bastardo

Las anécdotas sobre profesores, estudiantes y exámenes son incontables. Sin embargo, recuerdo una en particular porque encierra una enseñanza que considero tanto filosófica como práctica: la importancia de la observación y la atención a los detalles.Comencemos por definir la anatomía patológica. Se trata de la especialidad médica que estudia las alteraciones estructurales, macroscópicas, microscópicas y moleculares producidas por las enfermedades en las células, los tejidos y los órganos. Su finalidad es establecer diagnósticos, comprender los mecanismos de la enfermedad y orientar el tratamiento de los pacientes.En la entrada del anfiteatro de Anatomía Patológica del antiguo Hospital Los Andes, en Mérida, había una inscripción en latín grabada sobre el arco de la puerta. El texto decía:Hi...
Fotos artificiales,<br/> por Getulio Bastardo
Getulio Bastardo, 258d

Fotos artificiales,
por Getulio Bastardo

Hay pintores que pintan retratos; otros pintan espíritus. Con sus trazos plasman no solo el rostro, sino también el carácter de quien tienen delante. Hace algunos años, cuando estudiábamos medicina, teníamos excelentes profesores. Eran verdaderos maestros. Entre ellos destacaba uno por su sabiduría, su oratoria y esa rara capacidad de explicar lo complejo con aparente facilidad. Sus clases eran cualquier cosa menos aburridas, a pesar de la distancia emocional que mantenía con los alumnos. Era un hombre alto y delgado, de porte erguido, muy serio, con apellido y fenotipo nórdicos. Cuando termina una clase o una conferencia, suele ocurrir que un grupo de asistentes —sea público general o estudiantes— se acerca al expositor para comentar algo o expresar una opinión que por pena o tim...
Química del pensamiento,<br/> por Getulio Bastardo
Getulio Bastardo, 255c

Química del pensamiento,
por Getulio Bastardo

¿Alguna vez se han preguntado cómo logra el cerebro cumplir con todas sus funciones? Algunas parecen elementales, como el reflejo rotuliano: ese movimiento involuntario en el que el médico, con un pequeño martillo de goma, da un golpecito en la rodilla y nos hace levantar la pierna. En este proceso interviene un arco reflejo simple, donde la señal viaja de una neurona sensorial a una neurona motora. Sin embargo, la complejidad aumenta cuando entramos en el terreno de las emociones. Cuando un hecho triste asalta la memoria, el rostro se ensombrece, el corazón se acongoja y puede brotar una lágrima. Por el contrario, un recuerdo alegre nos ilumina con una sonrisa espontánea. En estos casos, ya no hablamos de un circuito simple, sino de redes de miles de neuronas interconectadas y estru...
¿Impulsividad o inconsciente?,<br/> por Getulio Bastardo
Getulio Bastardo, 254b

¿Impulsividad o inconsciente?,
por Getulio Bastardo

¿Por qué nos enfermamos? El choque entre nuestra biología y la sociedad Desde la perspectiva del psicoanálisis, la vida humana es un tira y afloja constante. Por un lado, tenemos al Ello, ese "motor" interno cargado de deseos primitivos que solo busca el placer inmediato. Por otro, está el Superyo, que es básicamente la voz de la cultura, las normas y los "deberías" que la sociedad nos impone. En medio de este fuego cruzado queda el Yo, que intenta ser el mediador. El problema es que, para encajar en la sociedad y cumplir con las normas, el Yo suele terminar sacrificando nuestros deseos más auténticos. Esta represión constante nos deja agotados, angustiados y, en última instancia, abre la puerta a la neurosis: terminamos enfermando nuestra mente para poder convivir con los demás. ...
Cerebro triuno,<br/> por Getulio Bastardo
Getulio Bastardo, 253b

Cerebro triuno,
por Getulio Bastardo

En la escuela nos enseñaron que el ser humano tenía cabeza, cuerpo y extremidades, en el liceo añadieron que el cerebro tenía dos hemisferios y que cada uno de ellos tenía varios lóbulos, luego en los años 60 el neurocientífico Paul MacLean  sugiere que el cerebro humano no es una estructura única, sino un conjunto de tres sistemas que evolucionaron en etapas distintas. La propuesta de Paul MacLean sobre el “cerebro triuno” ha sido muy influyente para comprender, de forma didáctica, cómo reaccionamos ante el mundo. Aunque hoy la neurociencia considera que el cerebro funciona como una red integrada más compleja que tres sistemas separados, este modelo sigue siendo útil como metáfora clínica y educativa. El llamado cerebro reptiliano representa nuestras respuestas más automáticas. Ante...