Química del pensamiento,
por Getulio Bastardo
¿Alguna vez se han preguntado cómo logra el cerebro cumplir con todas sus funciones? Algunas parecen elementales, como el reflejo rotuliano: ese movimiento involuntario en el que el médico, con un pequeño martillo de goma, da un golpecito en la rodilla y nos hace levantar la pierna. En este proceso interviene un arco reflejo simple, donde la señal viaja de una neurona sensorial a una neurona motora.
Sin embargo, la complejidad aumenta cuando entramos en el terreno de las emociones. Cuando un hecho triste asalta la memoria, el rostro se ensombrece, el corazón se acongoja y puede brotar una lágrima. Por el contrario, un recuerdo alegre nos ilumina con una sonrisa espontánea.
En estos casos, ya no hablamos de un circuito simple, sino de redes de miles de neuronas interconectadas y estru...












