El marino IV,
por Getulio Bastardo
El marinoEl marino IIEl marino IIISe despertó un poco más tranquilo después de esa segunda mitad de la noche con su sueño reparador.Se extrañó del sitio donde estaba. Era una especie de depósito de bagazo de caña seca, de las usadas para hacer fuego a los calderos de trapiches.Pero lo que más le impresionó y terminó por desconcertarlo fue su aspecto: su impecable uniforme de un blanco casi impoluto, estaba totalmente arrugado, desaliñado. Como si hubiera dormido con él muchas noches,Revisó su mochila y estaba intacta, tal como él la había acomodado el día anterior.Se alistó como pudo y salió de donde estaba. Al verlo alguien le llamó:— Oiga marinero, venga a comer algoLo invitaron a sentarse en una mesa con pocos comensales.Estaba sorprendido, no era la misma mesa de la última noche y no e...












