
Imagen generada por la IA
Yo de elefantes he oído y me he reído toda la vida. Seguro ustedes también. A ver:
—¿Cómo se meten cuatro elefantes en un VW?
—Muy sencillo: dos adelante y dos atrás.
—Y ¿cómo sabes que un elefante se metió en tu nevera?
—Bueno, porque deja sus huellas en la mantequilla.
—Y ¿cómo llegó a la nevera?
—Porque abrió la puerta y se metió.
—Y ¿si quiero que se meta una jirafa?
—Primero tienes que sacar al elefante.
¿Ven? Ustedes también han oído hablar de los elefantes.
Resulta que esta mañana leí en un post que, para transportar un elefante en avión, hace falta rodearlo de pollitos. Sí, los mismos que hacen pío, pío, pío cuando tienen hambre o cuando tienen frío. Según el relato, el elefante, por miedo a pisarlos, se queda tranquilito todo el vuelo y así no compromete el equilibrio del avión, que sería peligrosísimo.
Además, la nota decía que aquella delicadeza con los pollitos demostraba su enorme sensibilidad. Que si veían a un hombre perdido lo guiaban por el camino correcto; que además eran modestos y que, cuando sentían que iban a morir, se apartaban de su grupo para no impresionar a los otros elefantes, especialmente a los más pequeños.
Aquello me pareció fantástico. Además de llevarme de vuelta a la época de los elefantes en la nevera y esas cosas, me encantó aprender sobre el buen corazón de los elefantes y, sobre todo, sobre su nobleza frente a los más indefensos.
Ahí me metí en Google para saber un poco más y, ¡oh, sorpresa!: la respuesta era que todo aquello era un mito viralizado. Los elefantes viajan en unas jaulas a las que previamente los han enseñado a entrar, e incluso los sedan para evitarles el estrés.
Ahora yo quisiera saber: ¿por qué la realidad a menudo nos termina echando la burra pal monte, o, en este caso, al elefante? Lo que pasa es que esa gente no sabe cómo se meten cuatro elefantes en un VW ni cómo se sabe que anduvo uno por la nevera. Seguro que, si llegaran a saberlo, botarían la mantequilla a la basura muertos del asco.
Tampoco creo que este asunto les interesaría. En fin…