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Luli Delgado

Nada como una chiva, por Luli Delgado
76b, Luli Delgado

Nada como una chiva, por Luli Delgado

En estos días de frío he recordado con especial cariño a mi prima Lorena, porque puse en circulación un suéter rosado que ella me regaló.No fue un regalo cualquiera, fue una chiva, y todavía, por increíble que parezca, tiene algo de su perfume.Vamos con lo que se entiende por chiva.Encontré dos definiciones en los diccionarios de venezolanismos. La primera, medio floja: “Ropas u objetos de uso personal de segunda mano”. No. Es mucho más que eso.Después encontré otra que se le acerca más: “Una “chiva” es un objeto, ropa, zapatos, correas, corbatas, etc., de uso personal, de segunda mano, recibida de otra persona (recibido por donación o regalo).” Un poco más cerca.Dicho sea de paso, durante la búsqueda me enteré de la cantidad de significados locales que tiene la palabra: En Venezuela, tamb...
Justicia distributiva, por Luli Delgado
75c, Luli Delgado

Justicia distributiva, por Luli Delgado

-¿Viste mi cortaúñas?-No, ni idea-Pero si siempre lo dejo en el mismo sitio, justo para que no se pierda-Ahora reviso a ver si fue que se cayó.-Hablando de eso, a mí el otro día se me perdieron mis toallitas húmedas. Yo juraba que todavía tenía…-Y tampoco sé dónde puse el desinfectante. ¿Me compras otro cuando vayas al mercado?En mi casa somos dos… y ella, que viene cada quince días.-¿Vas a hablar con ella?-No-¿Y por qué no?-Porque no estoy segura de que recuerde bien, o que esté mal puesto, y, lo más importante, porque me da mucha pereza volver a empezar. Ya ella sabe dónde y cómo son las cosas aquí, y por un cortaúñas la verdad no me voy a meter en eso. Además, ¿quién me garantiza que la próxima va a ser doña perfecta?-Claro, porque no es tu cortauñas.-Yo te compro otro en el chino, dos,...
Mi mamá me ama, por Luli Delgado
74b, Luli Delgado

Mi mamá me ama, por Luli Delgado

Recuerdo pocas cosas tan paralizantes como una pelada de ojos de mi mamá, o uno de sus pellizcos torcidos, que dolían horrores. Pero también tengo fija en mi memoria de los seis años a mi mamá meciéndome en la hamaca de la playa mientras surtían efecto las gotas para la otitis, o cuidando hasta del último detalle para que mi piñata de los Picapiedras fuera inolvidable. Eso era ella, así eran las mamás, y dándonos cuenta o no, eso terminamos siendo nosotras. A veces con nuestros propios hijos, con los sobrinos también. Como todas las mamás, la mía era todopoderosa: no había nada de lo que no fuera capaz de hacer, o que no supiera, o que no resolviera, y por eso recuerdo a la mamá de mi infancia como una diosa, y como tal dueña de amor a toda prueba y de iras divinas también. ...
El borracho de Marisabel, por Luli Delgado
73b, Luli Delgado

El borracho de Marisabel, por Luli Delgado

Marisabel vivía justo enfrente de la iglesia, lo cual, para una persona de tanta fe, era poco más o menos que una bendición, porque además ir a Misa todos los días, se había convertido poco más o menos en la asistente oficial del párroco y el sacristán en lo pertinente a obras sociales.Entre todos ayudaban como podían a un grupo de mendigos que se refugiaba en el nicho de la entrada de la iglesia. Algunas veces con comida, otras con dinero. Esta segunda opción le venía bien a los borrachines, “pero igual, ya están habituados” reía el párroco cuando era cuestionado.Un día, comenzaron a notar que uno de los habitués casi no se movía. Llevaba rato en un mismo sitio, como dormido, y además con la pestilencia propia de muchos días de alcohol y poca higiene.Marisabel tomó inmediatamente cartas e...
Saporrabúos, por Luli Delgado
72b, Luli Delgado

Saporrabúos, por Luli Delgado

Para poder escribir está crónica tuve que empezar por averiguar con mi tío Alfonso si el término “saporrabúo” era coriano o paraguanero, los dos orígenes de mi rama materna. Concluimos que era paraguanero. En Fin.Para quienes no lo conozcan, un “saporrabúo” es una persona que cree que sabe más que todo el mundo, y que, arrogante, ve al resto de la humanidad con desdeño. Un sapo con rabo, pues.A ver. En el colegio de mi hija se organizó una vez una jornada de trueque, con el objetivo de dar a conocer la primera manera conocida de hacer comercio. Se dividió a la clase en grupos y a cada uno se le asignó un oficio: talabartero, carpintero, herrero y por ahí siguió la lista.No viene al caso el resultado, pero en cambio me puso y todavía me pone a pensar sobre qué oficio conocemos verdaderament...
Tiempos extraños, por Luli Delgado
71b, Luli Delgado

Tiempos extraños, por Luli Delgado

Yo hace tiempo que no vivo en el trópico, y antes de mi salida diríamos que definitiva, ya había vivido varios años fuera, invariablemente en lugares de cuatro estaciones, más o menos marcadas, pero cuatro sin duda.Y resulta que a pesar de todo este tiempo, todavía me llama la atención, cuando veo en la calle a un bebecito embojotado en abrigos a quien su mamá pasea en su coche. ¡Tan chiquito y con ese frío!O a los señores mayores, imaginándolos la vida entera en este vaivén de estaciones. Pobrecitos.A nosotras nos ponían un suéter casi siempre más para tranquilidad de las mamás que por necesidad real, e invariablemente ya para la hora del recreo nos estábamos ahogando.El señor de esta casa, en cambio, me cuenta que, de niño, durante las épocas de frío en Montevideo, caminaba sobre grama c...
¿Amores Millennials?, por Luli Delgado
70a, Luli Delgado

¿Amores Millennials?, por Luli Delgado

Oyendo radio, apareció un comercial de venta de segunda mano que decía algo así como: “Esta app presenta la solución a tus problemas de ruptura.Reúne todas las pertenencias de tu ex amor, sácale fotos, súbelas a nuestro site y véndelas sin cargos de comisión”.Vamos a ver. Nuestras abuelas rompían un noviazgo dentro de un clima poco más o menos que de velorio, donde intervenían ambas familias, más de uno “cortó los hijos de su vida”, como leí una vez en una crónica de esa época, y no faltaban reclusiones en conventos e inclusive condenas eternas a la soltería.No recuerdo muy bien cómo era con nosotros, porque menos mal que hace mucho tiempo no paso por una fase así, pero guardo la impresión de que era cosa seria, de muchas lágrimas, consejos de amigos, días particularmente pesados y sobre t...
Si te cuento, por Luli Delgado
69b, Luli Delgado

Si te cuento, por Luli Delgado

Resulta que a todos nos pasan cosas y generalmente queremos contarlas, pero en ese proceso nuestro relato puede tropezarse con varias situaciones.Veamos algunas:Muchas veces no hace falta ir hasta el final o hacerse de explicaciones exhaustivas, para que nuestro interlocutor sepa de lo que estamos hablando. ¿Nos damos cuenta, o ni nos pasa por la cabeza?Cuando eso sucede, a menudo la paciencia del que oye se agota y resuelve rematar la frase con su propia versión. Es muy fastidioso para quien, entusiasmado, hubiera preferido llegar hasta el final.Pero lo contrario también puede resultar insufrible y es bastante más usual en personas con las que no nos podemos dar los lujos de la confianza. No hay nada peor que alguien que se empeña en contar con detalles y detalles una historia que desde l...
Así me lo contó, por Luli Delgado
68b, Luli Delgado

Así me lo contó, por Luli Delgado

El insomnio era su amigo de toda la vida, y con los años fue haciendo de la noche su escondite, su cómplice, acaso un encuentro por el que hasta esperaba sin querer.La primera vez que consideró como opción irse lejos, fue durante la noche de un día particularmente triste y cansado. Después de entender la magnitud de aquello, los demonios de la culpa le trituraron el corazón, logrando exorcizarlos a duras penas ya cuando el sol le mostró el lindero de sus propiedades.Pero fue tal su miedo, que en los días que siguieron se afincó como nunca a sus ritmos oficiales, se prometió no pensar más en aquello que corría el riesgo de volverse peligrosamente irreversible.Con pastillas, consiguió inclusive dormir un poco y hasta imprimirle cierta dosis de amabilidad a su historia conyugal, como durante ...
El fin del mundo envuelto en seda, por Luli Delgado
67a, Luli Delgado

El fin del mundo envuelto en seda, por Luli Delgado

No creo que sea por casualidad que cuando se habla de traición, la figura más usada sea la de la puñalada trapera. A mí nunca me han metido una puñalada, pero me parece que es por la espalda por donde debe doler más, porque deben doler, en un mismo instante, la carne que se rasga y la paz que se acaba.Parece que envuelto en un pañuelo de seda, las cortadas con objetos filosos dejan una cicatriz que no se borra. Cosas de cortesanas y palacios remotos, no sé si es verdad o algo que me contaron para impresionarme, pero el caso es que yo siento que la traición es justamente eso, una herida que, envuelta en la seda de los afectos, corta inmisericorde y sin posibilidad de cicatrices a la vuelta de la primera esquina.Lo más curioso es que resulta imposible que te traicione un extraño, porque just...
Depende de quién lo escribe, por Luli Delgado
66a, Luli Delgado

Depende de quién lo escribe, por Luli Delgado

 No se me ocurre ninguna historia que no tenga personas como protagonistas. Inclusive, cuando de pequeños nos leían La estrellita traviesa o El conejito que cantaba, el elemento humano es siempre un requisito indispensable para cualquier narración. Ahora bien, dependiendo de quién y cómo se escribe, le concedemos una categoría diferente. Si nos topamos con una trama elaborada, con pinceladas perfectas, de gran sabiduría o impresionante reflexión, estamos frente a una obra maestra. Si es más simple, más rasa y de todos los días, entonces es material para la novela de las tres. Tomemos por ejemplo el tan común despecho amoroso, que dependiendo de si cae en las manos de Neruda, de Corín Tellado o de Thomas Mann, va a tener un tratamiento diferentísimo y un público ídem. Pero en e...
Fechas memorables, por Luli Delgado
65a, Luli Delgado

Fechas memorables, por Luli Delgado

Puntualísimo, el sol sale todas las mañanas, pero nuestros ancestros resolvieron bautizar cada día con un nombre diferente, y después agruparlos por días, meses y años.Ahí se ganó o se perdió una batalla, nació un bebé que más adelante resultó clave para la Historia, se murió alguien difícil de olvidar, hubo un invento, una conquista, y entonces surgió la convención de declarar algunas fechas dignas de recuerdo especial.Se me ocurre que las fechas son como las estrellas. Hay las de primera magnitud, de las que buena parte de la humanidad se acuerda, pero también están las que son más locales y brillan menos, las cuales generalmente terminan heredadas por las calles de cada comunidad, casi siempre transitadas más adelante por generaciones que no saben qué fue lo que pasó, pero que igual las...