
Fuente: https://stock.adobe.com/
En alguna ocasión he descrito cómo Manolo organiza su biblioteca y utiliza un criterio de cercanía o lejanía de los libros a sus intereses para colocarlos en determinado estante, a la izquierda o derecha, o en su mesa de noche para los imprescindibles y en un viejo cajón para aquellos que, según él, nunca debieron escribirse.
En la última visita que hice a su casa, se me ocurrió pasearme por ese rincón sagrado repleto de libros y me llamó la atención que aparecía abierta una sección bajo el título de HORROR. Aparte de que no sabía el interés que Manolo pudiera tener por los relatos de horror, lo que más me desconcertó es que en esa sección solo aparecía un delgado folleto con el título “GRANDES MOMENTOS DE LA PUBLICIDAD”.
─ ¿Te parece un error? ─ me preguntó Manolo al verme hojear el folleto.
Le contesté que no sabía a cuál error se refería: a la aparición de una sección temática bajo el título de HORROR (cosa que contradecía todo su sistema de clasificación) o a que solo hubiera un folleto relacionado con el mundo de la publicidad.
Manolo tomó el objeto de mi interés y me pidió que me sentara y escuchara atentamente. Buscó una página, la abrió y comenzó a leer:
─ “Permítanos pensar por usted” ─ dijo con voz solemne. Me miró y me preguntó ─ ¿qué te parece eso?
─ Pues, me parece un lema publicitario.
─ Exactamente, eso es lo que es… el lema publicitario de una agencia exitosa.
─ ¿Y qué tiene que ver eso con el horror?
Me contó entonces como accidentalmente, ese folleto había caído en sus manos. Cómo había comenzado a leerlo con el interés de admirar la creatividad y cómo, en medio de esas lecturas, el lema se le apareció como algo más peligroso y terrible.
─ Me di cuenta de que lo que nos pasa es que siempre buscamos alguien que piense por nosotros porque pensar cansa. Ya no se trata solo de una agencia de publicidad, a veces es la escuela, un partido político, una fe religiosa, un club de futbol, un grupo de amigos, un Mesías.
Manolo cree firmemente que pensar es correr un riesgo y un esfuerzo, de manera que, si alguien se ofrece a hacerlo por nosotros, nuestra vida parecerá más segura y confortable.
─ ¿Sabes de algo que produzca más horror que eso?… ¿Cuánto de lo que “piensas” ha sido pensado por otros que te implantaron el chip de su pensamiento?
Por eso Manolo inauguró esa sección, para no olvidarse del supremo peligro de no pensar.
─ ¡Piénsalo! ─ me dijo mientras me servía una café que ya no me apetecía.