Skip to main content

Gente que Cuenta

Te cuento que…
por Suzan Matteo 6/9

Mecanismo de Anticitera Atril press
El Mecanismo de Anticitera (fragmento A – frontal); en el mecanismo se aprecia el engranaje más grande, de aproximadamente 140 milímetros de diámetro.
Fuente: https://pt.wikipedia.org/


En la primavera de 1900, una tormenta obligó a unos pescadores de esponjas a refugiarse junto a la isla griega de Anticitera. Cuando el mar se calmó, uno de los buzos descendió. Al regresar estaba aterrorizado: aseguraba haber visto cadáveres y caballos en el fondo. El capitán bajó a comprobarlo y descubrió que los «muertos» no estaban muertos: eran estatuas.

Habían encontrado un barco naufragado unos dos mil años atrás, cargado de esculturas, joyas, cerámicas y otros objetos. Entre ellos había un amasijo de bronce, corroído y cubierto de incrustaciones. Parecía chatarra. Hasta que alguien reparó en que aquel pedazo de metal escondía nada menos que ¡engranajes!

Era lo que hoy conocemos como el «mecanismo de Anticitera», construido hacia finales del siglo II a. C.: una extraordinaria máquina capaz de representar ciclos astronómicos, seguir las fases de la Luna y predecir eclipses. Las investigaciones modernas han demostrado que es el dispositivo mecánico más complejo conocido de la Antigüedad y que no se conoce nada comparable durante, al menos, un milenio.

Pero les sigo contando: a veces no fueron nuestros antepasados quienes hicieron cosas increíbles, sino nosotros quienes creímos cosas inverosímiles.

En 1912, el Hombre de Piltdown fue presentado en Inglaterra como el eslabón perdido entre los simios y el ser humano. Durante décadas fue tomado en serio. Hasta que los análisis demostraron que aquel supuesto antepasado era un montaje con huesos humanos y de orangután, cuyos dientes habían sido limados y los restos teñidos para aparentar antigüedad. Un montaje bastante rudimentario que, sin embargo, consiguió engañar durante más de cuarenta años.

Así que hay que cuidarse de los «descubrimientos». Algunos son falsificaciones; otros, objetos auténticos que hemos interpretado mal; y unos pocos, como el «mecanismo de Anticitera», son hallazgos que obligan a corregir nuestra idea del pasado.

¿No será que el verdadero misterio está en nosotros, en la soberbia de imaginar que las grandes cosas solo están a nuestro alcance, y en la vanidad de no admitir que también podemos ser engañados?

Suzan Matteo Atril press
Suzan Sezille de Matteo es caraqueña, cosecha del 52; ingeniero industrial aplicada al área social; esposa, madre de dos, que ahora abuelea y escribe desde Inglaterra. suzansezille@gmail.com IG @tomadodeaquiydealla

Compartir en

    ¡Suscríbete a nuestro Newsletter!