¡Ay… Macarena!,
por José Manuel Peláez
No puedo decir de ninguna de las maneras que Macarena sea una mala persona. Otra cosa muy distinta es que yo no la pueda aguantar. Y, a veces, me llamo la atención al respecto porque no me parece correcto huir, esconderse o. mejor aún, evaporarse cada vez que me topo con ella en el pasillo. Al fin y al cabo, yo mismo reconozco que es una buena persona.
Pero justamente esa es la razón de mi rechazo. Macarena es demasiado buena, es un melón en su justo punto de sazón al que le agregas azúcar, miel y crema pastelera. Ya decían los griegos que todo exceso es una falla y el exceso de bondad no tiene por qué escapar de esta Ley.
Para Macarena no existen las emociones negativas. No se trata de que no las cultive, simplemente no existen. La pérdida de un amor es la puerta para encontrar otro...



