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Axel Capriles

Viaje y libertad, por Áxel Capriles M.
113a, Axel Capriles

Viaje y libertad, por Áxel Capriles M.

Escribo desde una ciudad vaciada, vacía. En el centro urbano aparecen pequeños grupos de turistas con zapatillas de goma, pantalones cortos y mochila, pero en los barrios residenciales, aplastados por la resequedad y el calor, se escucha el más pequeño craqueo de las ramas amplificado por el silencio absoluto y el desierto de sus calles. Madrid siempre ha sido así en agosto. Pero esta vez es distinto, el vacío es más intenso. Ni Dios está en las iglesias. Después de las elecciones generales del 23 de julio, mucha gente anticipó su vacación y todo el mundo se lanzó ansiosamente a las playas y a la montaña, como escapando de un año político que ya tenía demasiado tiempo absorbiendo la atención. Era necesario desconectarse, cambiar de ambiente, romper la rutina, renovarse. El viaje respond...
El goce de lo inútil, por Axel Capriles M.
100a, Axel Capriles

El goce de lo inútil, por Axel Capriles M.

Cuando Alejandro de Humboldt llegó a Caracas en 1799 preguntó a los lugareños sobre la mejor manera de ascender a la cumbre de la hermosa montaña que domina la ciudad, el cerro Ávila. No encontró respuesta. Aparentemente, nadie lo había intentado con anterioridad. En enero de 1800 Humboldt y Aimé Bonpland realizaron la primera ascensión conocida a la Silla de Caracas. Los criollos quedaron asombrados de que a alguien se le ocurriera andar, sudar y cansarse por placer o mera curiosidad.Algo similar le ocurrió a Francesco Petrarca en 1336 en su ascenso al Mont Ventoux, el monte Ventoso, en el sureste de Francia. Habiendo decidido subir la montaña con su hermano Gherardo, se encontraron con un viejo pastor que intentó disuadirlos de su intención. El anciano les dijo “que nunca se había oído e...
La ciudad del momento, por Áxel Capriles
86a, Axel Capriles

La ciudad del momento, por Áxel Capriles

Hace algún tiempo, caminando por la calle Almagro, en el barrio Chamberí de Madrid, escuché a un corredor inmobiliario decir a sus clientes: “Les voy dar cinco razones de por qué vivir en Madrid. Primero, el agua es buena. Segundo, el transporte colectivo es bueno. Tercero, los cielos son azules. Cuarto, es una ciudad alegre. Quinto, es barata. Si bien el último punto es hoy cuestionable, aunque no, al compararla con Miami, París, Londres o New York, el corredor inmobiliario parece haber tenido razón y muchos le hicieron caso. Madrid se ha convertido en la ciudad del momento, en el lugar trendy, el centro urbano donde suceden las cosas. Sin poder explicar exactamente por qué, las ciudades, como seres vivos y cambiantes, en ciertos momentos descollan y se convierten en polos de atracción.A ...
Esperanza, ¡la tuya! – Áxel Capriles M.
27b, Axel Capriles

Esperanza, ¡la tuya! – Áxel Capriles M.

No sé por qué se me ocurre andar esperanzado estos días. La semana pasada le dije a un amigo que había perdido el trabajo por el cierre de su empresa a causa del Covid: «hay que mantener la esperanza, las cosas van a mejorar», y como si lo hubiera insultado me respondió: «esperanza, ¡la tuya, pendejo!»No es que yo sea un inocente optimista. A pesar de la crítica, yo apuesto a la esperanza. Me gusta la promesa; sostengo la ilusión. A lo mejor es por aquello del señor Thomas Malthus, el sombrío clérigo anglicano que, en el siglo XVIII, en su Ensayo sobre el principio de la población, vaticinó que todos nos moriríamos de hambre. En vista de que el crecimiento de la población se daba en progresión geométrica, mientras que la producción de alimentos sólo aumentaba en progresión aritmética, el e...
12-O: El nuevo triunfo del etnocentrismo  –  Axel Capriles
17a, Axel Capriles

12-O: El nuevo triunfo del etnocentrismo – Axel Capriles

Una inesperada forma de etnocentrismo domina con tapujos el mundo contemporáneo: el anacronismo histórico de la izquierda. Todo el pensamiento liberal del siglo XX (en su sentido amplio) estuvo orientado a trascender el etnocentrismo, a superar la ideología, actitud o tendencia emocional, que convertía la propia cultura en el único criterio válido para interpretar y valorar los hechos y comportamientos de los otros. La izquierda revolucionaria fue, por supuesto, una de las primeras abanderadas en criticar el imperialismo y todo el aparejo mental con el que los blancos occidentales se sintieron superiores a los africanos, asiáticos y a todas las razas del mundo, prelación psicológica para su intrusiva dominación. El relativismo y la diversidad se apoderaron, entonces, del clima intelectu...