Gente que Cuenta

Jengibre,
por Lucy Gómez

Jengibre Atril press
“fue introducido en Europa a principios de la Edad Media y en América en el siglo XV…”
https://pixabay.com/

Al jengibre se le ama o se le odia. No hay medias tintas. Es una raíz de sabor fuerte y definido que puede usarse para hacer té, pero también como sazonador, especialmente en pollo, panes y dulces. El pollo al jengibre es poco menos que inolvidable.

Lo mejor de esta planta, para mí, que soy jardinera aficionada, es que se puede cultivar fácilmente. Su historia podría ser perfectamente tema de una película: une a los Reyes Magos con la Edad Media y el tráfico de especias en un argumento inolvidable. No sé si han oído que los Reyes Magos no eran tres, sino cuatro, y que uno de ellos no llegó porque se enfermó o se perdió, ya que no todos venían del mismo sitio para la adoración al niño Jesús. Pues resulta que el que se perdió traía en un cofre raíces de jengibre, entonces costosísimas y dificilísimas de conseguir. Se quedó en otra ciudad antes de llegar a Belén, al cuidado de un gran sacerdote, maestro de un grupo de religiosos.

En agradecimiento por sus cuidados, dejó aquellas raíces que había guardado especialmente para el niño Jesús. Como no sabían qué hacer con ellas, el rey mago sugirió añadirlas a la receta de un pan que preparaban, y así habría surgido una de las recetas más sabrosas y reconocidas del jengibre: el pan de jengibre.

Aunque existen registros de su uso en China y la India desde hace cinco mil años, el jengibre fue introducido en Europa a principios de la Edad Media y en América en el siglo XV con fines comerciales. Su cultivo intensivo permitió abaratar el costo de los tés y de diversos preparados medicinales. Se prescribía para problemas estomacales, resfriados y dolores varios.

Así que, si te llama la atención el té, el pan de jengibre u otras recetas —porque hay hasta cerveza—, lo mejor es tenerlo en casa de una vez. Consigue un trozo de jengibre de unos diez centímetros y pínchalo con palillos de manera que pueda sostenerse sobre un recipiente con agua. El agua debe tocar la base, pero el jengibre debe mantenerse arriba, apenas rozando la superficie. Espera unos días, hasta que empiecen a brotar tallos; entonces podrás trasplantarlo a una maceta.

También puedes sembrarlo directamente en tierra, pero recuerda mantenerla siempre húmeda y no cubrir completamente el jengibre: parte de la superficie debe quedar al aire, en un lugar de media sombra. En unas cuatro semanas empezarán a salir brotes y, entre 8 y 10 meses, podrás usar nuevas raíces. En los países de cuatro estaciones, comienza el cultivo alrededor de marzo o abril —no en invierno, porque el jengibre no tolera el frío—. En los países tropicales no tendrás ningún problema.

Lucy Gómez
Lucy Gómez es periodista egresada de la Universidad Central de Venezuela. Fue jefe de redacción y de la sección política, de varios diarios de Caracas y Valencia, durante más de veinte años. es experta en el cultivo de huertos de hortalizas y flores. lucygomezpontiluis@gmail.com
10

Compartir en

    ¡Suscríbete a nuestro Newsletter!