
Realizado entre 1979 y 1983 por Dave Binnington, Paul Butler, Ray Walker y Desmond Rochfort. (detalle)
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El 4 de octubre de 1936, la Unión Británica de Fascistas de Oswald Mosley se dispuso a marchar por Cable Street, el barrio predominantemente judío del East End de Londres.
Mi abuelo, Ted Lazarus, impresor y concejal del Partido Laborista, fue uno de los hombres que organizó las barricadas, cerrando las calles con carros volcados, adoquines, somieres viejos de hierro y muebles.
La policía no impidió que las Camisas Negras de Mosley atacaran las defensas, pero los trabajadores no cedieron ni un centímetro. Coreaban «¡No pasarán!» en imitación y solidaridad con quienes habían levantado las barricadas en Barcelona en julio de ese mismo año para frenar la marea del ejército nacional del general Franco.
Cientos de hombres y mujeres fueron arrestados. Cientos fueron trasladados de urgencia al hospital. Los fascistas nunca lograron romper las defensas en lo que se conoció como la Batalla de Cable Street.
Para conmemorar esa pequeña victoria exactamente 90 años después, fui una de las 7.000 personas que se manifestaron el domingo 4 de octubre por el East End de Londres hasta Cable Street. Era un día de otoño inusualmente cálido. El cielo estaba lleno de pancartas ondeando y marchamos al ritmo de una banda de tambores. La gente coreaba «¡No pasarán!» y seguro que por la mente de cada persona en la calle aquel día pasó, como por la mía, el pensamiento de que, noventa años después de la Batalla de Cable Street, volvemos a marchar contra el fascismo.