Gente que Cuenta

La culebra,
por Leonor Henríquez

Garter snake Atril press
Culebra de jardín
Fuente: https://en.wikipedia.org/

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        Más que sorprenderme, me confundió.

Estaba allí en la puerta de entrada de mi casa. Al principio pensé que sería una rama. Pero no, era una culebra y era enorme.

Me quedé como de piedra, pero saqué el celular para tomarle fotos.

La perturbé. Se enroscó y me tiró a morder.

Las culebras aquí no son venenosas y las he visto cerca del río, pero nunca tan grandes como esta.

Al final me enteré de que era una Garter Snake, comunes en Norteamérica y me reconfortó saber que son apreciadas porque protegen las casas de los roedores y otras pestes.

En fin, no pasó de un susto, pero me dejó pensando en cual sería el significado espiritual de la serpiente y qué mensaje trajo a mi puerta.

Lo primero que vino a mi mente fue Esculapio, dios de la medicina y la curación. La serpiente se utiliza como símbolo médico y es parte del juramento hipocrático.  La “vara de Esculapio” es un bastón enlazado por una serpiente que representa el rejuvenecimiento y la renovación.

Telegrama recibido: sanación, juventud renovada y guardián de las alimañas.

Tomé esta visita como un buen augurio.

Volví a casa después de mi caminata diaria, todavía un poco sacudida por la impresión. Me di un baño y me arreglé para salir.

Viéndome al espejo recordé una anécdota de cómo mi muy británico esposo aprendió el significado de la palabra “cuaima”.

Salíamos del Serpentarium del Parque del Este en Caracas después de ver las anacondas, corales, mapanares. Al final de la sala, había un espejo y por supuesto ninguna caraqueña se resiste a darse un retoque.

Así lo hice cuando me percaté de la leyenda debajo del espejo:

“Cuaima”

Serpiente Doméstica

Me reí y le expliqué a mi esposo sobre este “venezolanismo”. Una cuaima es una especie de víbora y el término se refiere, peyorativamente, a las mujeres controladoras y celosas.

Pensándolo bien, quizás mi visitante de hoy vino a recordarme mi condición de cuaima, pero mejor me quedo con la teoría de la sanación y rejuvenecimiento.

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Leonor Henríquez (Caracas, Venezuela) Ingeniero Civil de profesión (UCAB 1985). Escritora y aprendiz de poeta por vocación. De su paso por la ingeniería surgieron sus Cuentos de Oficina (1997), otra manera de ver al mundo corporativo. Entre sus últimas publicaciones se incluyen sus reflexiones sobre el duelo, Hopecrumbs (2020) (www.hopecrumbs.com) y “The Adventures of Chispita” (2021), una alegoría de la vida en el vientre materno. (www.chispita.ca) Hoy en día comparte sus “meditaciones impulsivas” desde Calgary, Canadá, ciudad donde reside. leonorcanada@gmail.com

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