Pasar el día,
por Luli Delgado
ler em português Creo que ya no existe la figura, porque ahora las familias se levantan corriendo para no llegar tarde adonde tengan que ir. Pero cuando yo era pequeña existía "pasar el día": alguien mayor llegaba a casa, se quedaba a almorzar, dormía la siesta, merendaba y después regresaba. Sin preparativos especiales, pero era sin duda un gran acontecimiento.En mi familia había un ángel. Se llamaba Yeyé y desde siempre fue viejita: ojos claros, voz muy suave. Llegaba con su carterita negra y de algún bolsillo sacaba invariablemente un caramelo o una estampita. Contaba despacio, como si las palabras tampoco tuvieran apuro, y uno podía escucharla sin saber bien de qué hablaba y aun así sentirse acompañado. Al final de la tarde, después de un día maravilloso, pedía insistentemente q...






