Gente que Cuenta

Jengibre,
por Lucy Gómez

Jengibre Atril press
“fue introducido en Europa a principios de la Edad Media y en América en el siglo XV…”
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Al jengibre se le ama o se le odia. No hay medias tintas. Es una raíz de sabor fuerte y definido, que puede usarse para hacer un té, pero también como sazonador, especialmente de pollo, panes y dulces. El pollo al jengibre es poco menos que inolvidable.

Lo mejor de esa planta, para mí, que soy jardinera aficionada, es que se puede cultivar fácilmente.  Su historia podría ser perfectamente tema de una película. Une a los Reyes Magos con la Edad Media y el tráfico de especias con un argumento inolvidable. No sé si han oído que los Reyes Magos no eran tres sino cuatro y que uno de ellos no llegó porque se enfermó o se perdió, ya que todos no venían del mismo sitio para la adoración al niño Jesús. Pues resulta que el que se perdió traía en un cofre raíces de jengibre, entonces costosísima y dificilísima de conseguir. Se quedó en otra ciudad antes de llegar a Belén, al cuidado de un gran sacerdote, maestro de un grupo de religiosos.

En agradecimiento a sus cuidados, le dejó aquellas raíces que había guardado especialmente para el niño Jesús. Como no sabían qué hacer con aquello, el Rey Mago sugirió que lo añadieran a la receta de un pan que hacían, y así surgió una de las recetas más sabrosas y reconocidas de esa planta, el pan de jengibre.

Aunque se tienen registros de su uso en China y la India desde hace 5000 años, fue introducido en Europa a principios de la Edad Media y en América en el siglo XV con fines comerciales, porque con su cultivo intensivo bajaba el costo de los tés y los tratamientos médicos que se hacían con esta, era carísima. Se la prescribió para problemas estomacales, resfriados y dolores varios.

Así que, si te llama la atención el té, el pan de jengibre u otras recetas, porque hay hasta cerveza, es mejor tenerlo en casa de una vez. Consigue una raíz más o menos de diez centímetros, pínchala con palillos de manera que se pueda sostener sobre alguna superficie, consigue un recipiente, llénalo de agua, que toque la raíz pero que se mantenga

arriba, solo rozando la superficie, y espera unos días, hasta que empiecen a brotar ramas. Entonces la puedes trasplantar a una maceta.

Puedes probar a sembrarla directamente en tierra, pero recuerda tenerla siempre húmeda y que no   tape la raíz, sino que se mantenga parte de la superficie al aire en un sitio donde haya una media sombra. En unas cuatro semanas, empezarán a salir ramas y en 8 a 10 meses podrás usar las raíces. En los países de cuatro estaciones, empieza el cultivo alrededor de marzo o abril, no en invierno, porque rechaza el frío.  En los países tropicales no tendrás ningún problema.

Lucy Gómez
Lucy Gómez Periodista, egresada de la Universidad Central de Venezuela. Fue jefe de redacción y de la sección política, de varios diarios de Caracas y Valencia, durante más de veinte años. es experta en el cultivo de huertos de hortalizas y flores. lucygomezpontiluis@gmail.com

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