
Romain Coolus (escritor de La Revue Blanche) (1930)
Fuente: https://www.wikiart.org/
En ocasiones se me han acercado personas con la intención de darme uno de esos consejos que no sirven en realidad para nada. Hace unos días, por enésima vez, me sugirieron que escribiera un libro que vendiera muchos ejemplares.
“¡Verdad!, ¿por qué no se me había ocurrido antes?”, me dieron ganas de responderle a la persona. Pero, como no me gusta quitarle su ilusión a nadie y ya no me ando peleando con la gente en la calle (prefiero hacerlo por escrito), solo dije gracias.
Sin embargo, aquí estoy, discutiendo el asunto aunque tardíamente. El punto es que yo no he escrito (y no creo que vaya a escribir) una de esas obras que se convierten bestseller por la sencilla razón de que es un libro que le gusta a una gran mayoría.
¿Y eso qué?, me preguntarán ustedes. Bueno, aclaro, no es que me las dé de exquisito, pero es que, para empezar, yo no sé lo que le gusta a la gran mayoría y no entiendo sus gustos, empezando por la música y siguiendo con las películas.
Para escribir un libro así tal vez, tendría que indagar sobre los que pueden vender. Luego, debería fijarme en lo que han escrito otros que sí venden mucho: JK Rowling, Paulho Coelho, Stephen King… y pare de contar.
Ya en este punto, nada más de pensarlo, me entra una flojera increíble. Tendría que dejar de leer los libros que sí me interesan para leer los que no me interesan o los que interesan a la mayoría, que no es lo mismo pero es igual.
Lo fundamental de la cosa es que, además, también tengo mis propias ideas e inquietudes. Y no voy a dejarlos de lado para escribir por agradar a otros. La escritura es uno de los pocos momentos en los que podemos ser libres (o casi) y la vida es muy corta para invertir el tiempo en lo que no nos importa.
Porque, si no escribo yo mis libros, ¿quién va a escribirlos por mí? ¿Acaso vendrán Wayne Dyer o Megan Maxwell? Les van a pedir ustedes eso por mí: Oye, Megan, ya que has triunfado y vendido bastante, ¿por qué no le haces este favorcito a mi amigo?
Por eso y muchas cosas más, no voy a escribir un best-seller. Si un día vendo muchos ejemplares, créanlo que solo será por accidente. Pero si ven un libro mío por ahí, no dejen de comprarlo. Ayúdenme de esa manera en lugar de darme consejos que voy a ignorar y discutir.