
El Sol, 1907
Fuente: https://www.wikiart.org/
La cuestión de la realidad se ha formulado, desde siempre, como una interrogación sobre la solidez de nuestras certezas. Lejos de ser un contrasentido, esta duda señala uno de los núcleos de nuestra condición. Desde el inicio de la socialización, cabe preguntarse en qué medida lo que asumimos como conocimiento es verdad y en qué medida responde a formas de programación más que de educación.
De ahí la importancia de una disposición poco frecuente: la apertura. No como renuncia al saber, sino como reconocimiento de su carácter revisable. Toda certeza, por firme que parezca, contiene en sí misma la posibilidad del error.
Sin embargo, el apego a las propias convicciones suele imponerse. No tanto por falta de inteligencia como por una inercia cognitiva que preserva la estabilidad frente a lo incierto. La mente tiende a proteger las estructuras que le otorgan coherencia, incluso al precio de limitar su alcance.
Un ejemplo elemental permite ilustrarlo. Ante la pregunta por la existencia del sol en un día luminoso, la respuesta inmediata parece obvia. Pero una consideración más atenta introduce una fisura: lo que se percibe es la luz que ha tardado minutos en llegar. Se observa, en rigor, un pasado. Si la mirada se extiende al cielo nocturno, la distancia temporal se vuelve abismal: estrellas y galaxias comparecen como vestigios de lo que ya no es. El universo aparece así mediado por el tiempo, y con ello, toda certeza sobre su presencia se vuelve relativa.
La dificultad no reside en la complejidad de estas consideraciones, sino en la resistencia a admitirlas. Con frecuencia, aquello que se ha incorporado como verdad se defiende con mayor vehemencia cuanto menos se somete a examen.
Muchos conflictos humanos encuentran ahí su origen: en la afirmación irrestricta de certezas que no admiten revisión. La historia ofrece abundantes ejemplos de ello.
Tal vez la exigencia sea, en última instancia, de orden ético: sostener una forma de humildad intelectual. Reconocer el carácter provisional de nuestra comprensión no implica extravío, sino una ampliación del horizonte. En esa disposición a la duda podría residir una forma más rigurosa de entendimiento.
artrbd.shop@gmail.com