
Reunión de treinta y cinco tipos de expresión.
Fuente: https://www.wikiart.org/
En una de mis inmersiones a Instagram, vi un video de una muchacha que, palabra más, palabra menos decía que de alguna forma todos somos inolvidables.
A ver: nadie se escapa de protagonizar referencias del tipo: yo conozco a alguien que, o fulano un día me contó, o cuando estaba chiquito tenía un compañero que, o yo tengo una amiga que dice que, o, los más imborrables: “a mí el medico me dijo…”
Y así vamos. Participamos todos en la vida de todos, con más o menos asiduidad, más o menos influencia, más o menos relevancia, pero participamos sin lugar a duda, y no hace falta que nos tengamos que morir o que cumplamos años para que se acuerden de nosotros.
Eso sí. La naturaleza de la participación va a depender mucho de qué hayamos dejado. Por ejemplo, hay gente muy ocurrente de la que no podemos hablar sin reírnos, o gente tan sensata que recordamos con gratitud por habernos dicho justo lo que necesitábamos, no necesariamente lo que queremos oír, en el momento justo. Inclusive, los hay tan amargados que pasan a la lista negra de nuestro historial de incidentes desagradables o el eterno recuerdo de alguien que metió la pata y dijo lo que no era.
En todo caso, vamos por la vida interpretando lo que otros dicen y a la vez siendo interpretados. Nos demos cuenta o no, es así. Así como en las playas concurridas, las huellas se interrumpen unas a otras en la arena. Inclusive, hay ocasiones en que ni nos acordamos de algo que dijimos o nos dijeron. El típico: “Nunca me voy a olvidar de cuando me dijiste…” y uno como que si estuviera oyendo la historia de otra persona.
Y otra: no siempre somos inolvidables por las razones que nos gustaría.
Porque mientras uno sigue su vida, sin registrar demasiado, en algún lado alguien nos está nombrando, recordando, usando de ejemplo, pero no tenemos forma de editar ese recuerdo, ni de aclarar lo que quisimos decir, ni de corregir lo que salió mal.
Total: como en las cartas de colores, las combinaciones son infinitas. Pero, volviendo a la muchacha de Instagram, ¿ven? yo citando a alguien que ni sé cómo se llama, ni ocupó poco más que algunos segundos de mi tiempo, me impresionó nuestra interconexión. Me siento parecida al tipo que descubrió que había hablado en prosa toda su vida, pero en fin…