Gente que Cuenta

Ceda el paso, por Victorino Muñoz

Nicol Macleod Atril press
Nicol Macleod,
Acera de la calle Jarvis, c. 1936
Fuente: https://www.meisterdrucke.fr/

No sabría decir la totalidad de los rasgos que debe caracterizar eso que llamamos civilidad, entendida como la capacidad, más bien diría yo cualidad, de vivir de manera armoniosa con los demás.

Sin embargo, tengo para mí que, más allá del respeto mutuo, la educación, acatamiento de las normas, no arrojar basura, no pasar un semáforo en rojo, etc., el acto de ceder el paso tiene algo que decir en este asunto.

Ceder el paso es para mí el sumun de la cortesía y la consideración al otro. Si estoy saliendo por una puerta y otro quiere entrar, sea hombre, mujer, niño, anciano, perro o gato, yo dejo que pase primero.

Lo mismo hago si voy por una acera estrecha: desciendo y dejo que el que viene circule a sus anchas; al llegar a un cruce me detengo y dejo que pase el otro; y si es un peatón, mucho más.

Y todo esto lo hago porque sí, no porque nadie me obligue sino porque me place ser amable y me agrada ver que me sonríen y sonreír. Y si bien no siempre es esa la respuesta que obtengo, mantengo la conducta, con la esperanza de que en algún momento, tal vez ese mismo día, la persona haga otro tanto con alguien más.

Yo no sé si se practica esto mucho, si antes se hacía más o si se ha dejado de hacer (no conozco estudios al respecto);  pero tal vez si nos contagiáramos de tan buena costumbre, el mundo sería un lugar menos malo, las ciudades menos caóticas y sus habitantes menos estresados.

Porque en la esencia de esta actitud de ceder el paso no solo está el hecho de reconocer que el otro también es importante, sino que uno deja de andar apurado, además de que continuamos nuestro camino, como decía, con una mirada amable de parte de otro, en lugar del insulto o la mala palabra.

Y hay que ver cómo se recarga uno de malas energías cuando sale a la calle con la intención de pelear por cualquier tontería, incluso si no te dejan pasar primero.  Pero podemos cambiar, no solo por los otros, sino también por nosotros.

Y tal vez llegará el día en que el problema sea que todos queremos pasar después y nadie se decide a ir primero. Buena estaría esa.

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Victorino Muñoz valenciano, autor de "Olímpicos e integrados", ganador del Concurso de Narrativa Salvador Garmendia del año 2012 y "Página Roja", publicado en la colección Orlando Araujo en el año 2017. rvictorino27@hotmail.com Twitter:@soyvictorinox Foto Geczain Tovar

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