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Gente que Cuenta

Puro renacuajo,
por Victorino Muñoz

Etienne Jules Marey Atril.press
Étienne-Jules Marey,
Marcha de hombres,
Cronofotografía en placa fija, 1883 (detalle)
Fuente: https://fr.wikipedia.org/

En los albores de la humanidad, las personas debían desplazarse por vastos territorios, persiguiendo las grandes presas y buscando algo más qué comer. Se estima que los primeros pobladores de nuestro continente transitaron unos veinte mil kilómetros, desde el norte de Asia hasta la Patagonia.

Si bien no sabría decir cuánto tiempo tomó este recorrido, quiero hacer constar que dicho desplazamiento fue a pie, ya que ocurrió mucho antes de la invención de la rueda y de las carretas.

Luego, con el inicio de la agricultura, el establecimiento de la civilización y las primeras poblaciones, ambas tres inclusive, el desplazamiento fue menor o fue limitado a unos grupos: soldados, viajeros por el comercio, etc.

Aunque siguió habiendo grupos nómadas y también, en la actualidad, personas desplazadas por conflictos o por fenómenos naturales, poco a poco fue disminuyendo la necesidad de tanto movimiento. Alguien me objetaría que hoy día la gente sigue viajando. Sí, pero lo hacemos en auto o en avión.

No tenemos una estadística precisa para determinar qué tanta es la diferencia; se estima, no obstante, que los cazadores-recolectores podían caminar entre diez y quince kilómetros diarios. Y usted, estimado lector, que está tentado de discutirme algo, ¿cuántos caminó hoy?

Las tendencias en la actualidad apuntan a que cada vez las distancias que recorremos son menores. Hasta hace nada yo salía comprar discos, libros o iba al cine. Ahora con el teléfono puedo leer, escuchar toda la música que quiero y ver películas y series hasta hartarme.

Incluso, no pocos son los que hacen la compra de la comida por esa vía, sin necesidad de ir al automercado, con lo cual se ahorran de una pequeña caminata, aunque sea detrás del carrito donde uno pone los víveres.

Ya estamos comenzando a parecernos a los ajolotes esos de los que habla Cortázar en un cuento, cuya inmovilidad producía tal fascinación al protagonista de la historia, que terminó por convertirse en uno de ellos.

La única diferencia es que el personaje tenía perfecta conciencia de lo que le había pasado. Pero  nosotros ni nos damos cuenta de que vivimos como unos renacuajos en nuestra pecera; unos renacuajos la mar de extraños, con el teléfono siempre en la mano.

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Victorino Muñoz valenciano, autor de "Olímpicos e integrados", ganador del Concurso de Narrativa Salvador Garmendia del año 2012 y "Página Roja", publicado en la colección Orlando Araujo en el año 2017. rvictorino27@hotmail.com Twitter:@soyvictorinox Foto Geczain Tovar

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