Memorias de mañana,
por José Manuel Peláez
Hay conversaciones de todo tipo: convenientes, necesarias, inútiles, aburridas o divertidas y muchas más, pero luego están las conversaciones importantes. Esas conversaciones que se convierten en un placer para quienes participan en ellas. Y simplemente se trata de eso, de experimentar un placer. Se sabe que no se va a cambiar el mundo, que la gente seguirá siendo como puede ser y que nosotros mismos no escaparemos de esa Ley, pero sentarse con un conversador virtuoso es como ir a un concierto inolvidable, la música acabará, pero seguirá sonando en nuestras mentes.
Le había contado yo a Manolo cómo me había sentido al visitar algunos lugares de mi infancia a los que, por juegos del trabajo o del azar, me tocó reencontrar. Por supuesto caímos en el tema de que cuando eso ocurre, el paso ...




