Queso de oveja, por Luis Ascanio
Hay cosas que un pueblo tiene y que, con el tiempo, se viven como normales.
Hasta que un día uno se detiene y piensa que, en realidad, no lo son. Al contrario, son complejas. Detrás hay economía, trabajo, supervivencia y, en muchos casos, bienestar para todos.
Una fábrica de queso en un lugar como Carrión de los Condes no es solo una actividad económica. Es parte del paisaje, del carácter y de la identidad de la tierra. El queso de oveja forma parte de lo que esta comarca ha sido durante generaciones: ganadería, leche, manos que trabajan sin ruido.
Cuando llegué al pueblo, me sorprendió que aquí se hiciera queso propio. Lo probé con prudencia: primero uno de mezcla, oveja y vaca, más cercano a los sabores con los que crecí. Mi paladar registraba el sabor de algo ya incorporado, me...

