Cinco siglos de tomate,
por Luis Ascanio
Cuesta imaginar la cocina española sin tomate. Está en el gazpacho, el salmorejo, el sofrito o el pan con tomate. Sin embargo, hace apenas cinco siglos este fruto era un desconocido en Europa.
Su nombre procede del náhuatl tomatl, lengua de los pueblos mexicas. Cuando los españoles llegaron a América encontraron tomates creciendo de forma silvestre, pero también cultivados. Existían variedades grandes y pequeñas, rojas, amarillas y verdes, y ocupaban ya un lugar importante en las cocinas de los pueblos originarios de lo que hoy son México y el Perú. El jesuita José de Acosta escribió en 1590 que los indígenas preparaban con ellos «gustosas salsas». Europa tardó mucho más en descubrir su verdadero valor. Durante años fue considerado una planta ornamental e incluso venenosa. Los pueblos o...


