La sombrerería,
por Leonor Henríquez
read it in EnglishSon una tentación.Sean Fedora, Panamá, de ala corta, ancha, artesanales o de marcas famosas como Borsalino, Stetson, Brixton.Tengo una colección, pues no me resisto y siempre que salgo de viaje me compro uno nuevo.Sí, son los sombreros y su magia.Escribo estas líneas desde Barcelona, España, donde estoy en visita familiar.Aparte de sus maravillas arquitectónicas románicas, góticas y modernistas, tengo tres paradas obligadas en esta bella ciudad: La Casa del Libro; Vestopazzos, una joyería donde hacen maravillas con chatarra y Mil, la sombrerería más antigua de Barcelona.Me juré a mí misma que la visitaría pero no compraría ningún sombrero.Abierta en 1856, esta sombrerería lleva más de cuatro generaciones ofreciendo sus productos a locales y celebridades como Ingrid Bergma...






