¿Nos sinceramos?,
por Luli Delgado
ler em português Yo era de las que iban todas las mañanas al parque que quedaba cerca de mi casa y corría y me estiraba y me disparaba cien abdominales como si nada. No recuerdo cuándo dejé de hacerlo, a lo mejor cuando nos mudamos para acá, pero lo cierto es que, malagradecido a morir, mi cuerpo ahora parece el del Hombre de hojalata.No estoy hablando de dolor puntual, o de algo que me deje en cama. Hablo de ese dolor que aparece cuando hago un poquito más de esfuerzo del habitual. Algo tan simple como mover cosas, limpiar a fondo, o cambiar una rutina, que inevitablemente llega la factura.Para colmo, vivo en un país donde la tercera edad lleva la delantera, y veo viejitos que suben, bajan, hacen mercado o van a la farmacia y no comentan nada, o porque son muy estoicos, o porque ...






