News That Matters

Luli Delgado

Crecer duele, por Luli Delgado
96b, Luli Delgado

Crecer duele, por Luli Delgado

Llevo varios días pensando en que somos muy injustos con la gente que envejece, vale decir, con nosotros mismos.Nos miramos con pena y no nos damos cuenta de que cada momento de vida en realidad forma parte del proceso evolutivo, que empieza con el parto y termina cuando nos morimos, y para el cual no hay excepción.La injusticia a la que me refiero es que no nos cansamos de aplaudir los esfuerzos de quien acaba de nacer, y en cambio apretamos la boca, por decir lo menos, con los esfuerzos de la gente que, como los aviones, inicia su descenso a tierra.“¿Viste qué belleza de rosquitas?”, se comenta la gente admirada del bebé a los pocos meses de vida. En cambio, nadie habla de qué bella la barriguita que le ha salido a quien pasa de los cuarenta.Lo mismo pasa con quien elogia los primeros pa...
Doña Señora, por Luli Delgado
90a, Luli Delgado

Doña Señora, por Luli Delgado

ler em portuguêsSe llamaba igual que yo, y creo que esa fue nuestra primera conexión.No creo haber conocido a nadie con su serenidad, ni su mesura, ni su cuidado con todos, y a pesar de ella misma haberme contado de sus batallas durante la crianza de sus hijos, me resultaba difícil imaginármela enérgica, brava, o por último sin su habitual sonrisa. Pero era lo que contaba, lo que yo oía, y lo que me hacía quererla y admirarla más.Su marido tenía un fusca, nombre brasileño para los VW, y viajaban ellos dos adelante, tres de los niños sentados atrás y el más pequeño de pie sobre un banquito. Esa fue apenas una de las muchas historias que le oí en las tardes de domingo. Otra que recuerdo es la de haber mandado a buscar un suéter a uno de sus hijos. El entonces niño regresó ansioso: “lo encont...
Despedida de soltera, por Luli Delgado
87c, Luli Delgado

Despedida de soltera, por Luli Delgado

Lo mismo si son tres, cuatro u ocho. Invitar amigos a cenar siempre es todo un proyecto.El señor de esta casa y yo ya tenemos las tareas definidas. Él se ocupa de la comida y yo de la mesa, porque lo contrario, sobre todo en mi caso, sería suicida.En fin, cada uno asume sus tareas. Poner la mesa es un ritual sagrado. Sacar cubiertos, limpiar las copas con alcohol, refrescar la memoria de cómo es que se doblan las servilletas, a lo que se agrega que no falten las velas, los pica picas para cuando llegue la visita, en la cocina los platos del postre junto con la bandejita del café esperando su turno. Todo preparado y en su santo lugar.Siempre es un placer, porque es muy rico eso de compartir la casa con amigos, sobre todo tomando en consideración que invariablemente el chef de esta casa se l...
Tipos como tú, por Luli Delgado
83b, Luli Delgado

Tipos como tú, por Luli Delgado

Download ler em portuguêsEs asunto de quién tira la primera piedra. Si no, fíjense en el #metoo de algún tiempo atrás y pregúntenle ahora a cualquier representante del género masculino si estaría dispuesto a verse envuelto en una situación relacionada con acoso sexual.Y resulta que por años esas cosas pasaban y nadie decía ni esta boca es mía. Ni las mujeres víctimas de asedio, ni las personas a su alrededor. Secretos a voces que costaron muchísimo dolor y poco castigo.Esta semana Shakira lanzó su BZRP Music Sessions #53, que ni nombre tiene y, cosa que parecía imposible, revoluciona al mundo con más de sesenta millones de visualizaciones, presentando el dolor mezclado con rabia de una mujer traicionada y la firme intención de superarlo. ¿El detalle de la historia? Da igual, por...
Caçar com gato, por Luli Delgado
Luli Delgado

Caçar com gato, por Luli Delgado

leer en español   Uma das expressões que aprendi durante meus anos no Brasil foi: “quem não tem cachorro caça com gato”. Desde a primeira vez que a ouvi, não só me pareceu engraçada, mas também muito representativa da idiossincrasia verde-amarela.E também acredito que uma das razões pelas quais me adaptei tão rápido e com tanto conforto a esse país foi porque, de alguma forma, os venezuelanos têm um jeito de ser semelhante: não nos petrificamos diante dos problemas, damos a volta por cima, e seguimos em frente.Mais tarde, frequentando ambientes mais sofisticados, descobri que esse jeito de ser se chama “capacidade de reinvenção”, que no fundo dá na mesma.Por exemplo, argumentar falta de dinheiro para não fazer algo, impensável! Você tem que encontrar uma maneira, que de alguma forma você p...
El primer día del año, por Luli Delgado
80b, Luli Delgado

El primer día del año, por Luli Delgado

Al primero de enero inevitablemente lo asocio al primer día de cada uno de mis grados de primaria.Siempre iba en la expectativa de que la clase me tocara con la mejor maestra, que, aunque nunca me hubiera tocado, todas iban precedidas de su fama.Inocente al fin, pensaba que ella no sabía quién era yo, pero hoy pienso que sí, que ellas hablaban entre ellas, y que no era posible llegar a un nuevo grado con la hoja enteramente en blanco.Así comenzaba el año, con olor a cuadernos nuevos, cajas de creyones muy afiladas, zapatos relucientes y gran entusiasmo.Transcurrido cierto tiempo, empezaba a torcérsele el rabo de la puerca, y llegaba el primer “la felicito, señorita”, una de las peores humillaciones de las que tengo memoria, sobre todo porque solía ser delante de toda la clase. En fin, el a...
Mi mamá me ama, por Luli Delgado
74b, Luli Delgado

Mi mamá me ama, por Luli Delgado

Recuerdo pocas cosas tan paralizantes como una pelada de ojos de mi mamá, o uno de sus pellizcos torcidos, que dolían horrores. Pero también tengo fija en mi memoria de los seis años a mi mamá meciéndome en la hamaca de la playa mientras surtían efecto las gotas para la otitis, o cuidando hasta del último detalle para que mi piñata de los Picapiedras fuera inolvidable. Eso era ella, así eran las mamás, y dándonos cuenta o no, eso terminamos siendo nosotras. A veces con nuestros propios hijos, con los sobrinos también. Como todas las mamás, la mía era todopoderosa: no había nada de lo que no fuera capaz de hacer, o que no supiera, o que no resolviera, y por eso recuerdo a la mamá de mi infancia como una diosa, y como tal dueña de amor a toda prueba y de iras divinas también. Más...
Tiempos extraños, por Luli Delgado
71b, Luli Delgado

Tiempos extraños, por Luli Delgado

Yo hace tiempo que no vivo en el trópico, y antes de mi salida diríamos que definitiva, ya había vivido varios años fuera, invariablemente en lugares de cuatro estaciones, más o menos marcadas, pero cuatro sin duda.Y resulta que a pesar de todo este tiempo, todavía me llama la atención, cuando veo en la calle a un bebecito embojotado en abrigos a quien su mamá pasea en su coche. ¡Tan chiquito y con ese frío!O a los señores mayores, imaginándolos la vida entera en este vaivén de estaciones. Pobrecitos.A nosotras nos ponían un suéter casi siempre más para tranquilidad de las mamás que por necesidad real, e invariablemente ya para la hora del recreo nos estábamos ahogando.El señor de esta casa, en cambio, me cuenta que, de niño, durante las épocas de frío en Montevideo, caminaba sobre grama c...
Somos como periódicos, por Luli Delgado
64b, Luli Delgado

Somos como periódicos, por Luli Delgado

Haber visto tan de cerca durante años el proceso de producción de periódicos me ha llevado a la conclusión de que al igual que cada uno de nosotros, son seres vivos y, lo que es más importante aún, terminamos por parecernos, y mucho. Fíjense si no…Ambos salimos a la calle todos los días, y ni mejoramos ni empeoramos de una vez, sino a través de evolución y constancia. Es la trayectoria la que nos va definiendo.También vivimos procesos internos que muy pocos conocen y que sólo mostramos a los más cercanos. Apenas nuestros más allegados tienen acceso a saber que estamos pasando por dificultades, o que logramos por fin lo que tanto luchamos por alcanzar, que estamos en plena batalla, y por ahí sigue. La mayoría apenas se guía por nuestra “primera página”, pero sólo algunos saben que esa noche...
Nuestros pudores extremos, por Luli Delgado
63b, Luli Delgado

Nuestros pudores extremos, por Luli Delgado

Mi abuela, una mujer vehemente a más no poder, solía decir que Dios, en su infinita sabiduría, nos había preservado de la capacidad de leerle el pensamiento a los demás.Y así, cada vez que quería manifestar su profundo desacuerdo con algo, le bastaba decir: “Dios sabe lo que hace”, para que todos entendiéramos.Si nos ponemos a ver, el pensamiento de nuestras horas de vigilia, que es el mismo que durante el sueño elabora sus tan particulares códigos, son de nuestra más absoluta propiedad y dominio.Cuando le decimos a alguien: “Sabes lo que estoy pensando?”, por un lado sabemos que no sabe, claro, y por el otro, queda establecido que le estamos extendiendo un puente para que nos diga que no y se interese por saber. Sólo que de lo que se va a enterar es apenas de la versión que para ese momen...
La gestión olvidada III, por Luli Delgado
56a, Luli Delgado

La gestión olvidada III, por Luli Delgado

https://youtu.be/YMhhD0_1EaETras haber repasado en nuestra entrega anterior los principales logros del presidente Medina durante su gobierno, en esta oportunidad les traemos, siempre gracias a una cortesía de Cinesa y Cine Archivo de Bolívar Films, un noticiero de 1943 que muestra la visita del general Medina a los Estados Unidos, previa gira por varios países de América Latina.Vale la pena resaltar que dos años antes, en 1941, Venezuela había roto relaciones diplomáticas con los llamados Países del Eje (Alemania, Japón e Italia), justamente el mismo año en que, tras el ataque a la flota americana en Pearl Harbor, los Estados Unidos habían entrado en la contienda que a partir de ese momento pasó a revestir carácter de guerra mundial.Fue la primera vez que un presidente venezolano viajaba a...
¡Gracias,Rosa!, por Luli Delgado
52b, Luli Delgado

¡Gracias,Rosa!, por Luli Delgado

Aquello corrió como la pólvora: Rosa Montero venía a Caracas en gira por la presentación de su libro “La hija del caníbal”. Ella tan importante y nosotros tan lejos.Pero el que no la arriesga ciertamente no la gana: le ofrecimos la portada del cuaderno de cultura, entrevista en exclusiva, llamado en primera y una merienda con sus “colegas”.… y dijo que sí!!Gran revoloteo, tiene que quedarnos de lujo, los que no se hayan leído nada de ella, mejor se lo leen para no dar la nota discordante.¡¡Rosa Montero viene!!Contrario a la fantasía de nuestras cabezas, llegó una mujer joven, muy simpática, dicharachera como buena madrileña, que sin más nos iba contando y dejando que le contáramos, así de fácil. Fue un día de esos de los que uno nunca se olvida.Más de veinte años después, me entero de que ...