
Fuente: https://www.casareal.es/
Llegó el verano y con él, las vacaciones en el norte. Muchos corren a la playa para aprovechar el sol en un año de temperaturas infernales. Los famosos aprovechan para ser noticia y los compositores compiten por llevarse el título de “la canción del verano”.
Reyes y príncipes hacen las maletas para descansar, poniendo en el mapa aquellos lugares tradicionales donde suelen vacacionar. Los monarcas españoles viajan a Mallorca, al Palacio de Marivent, tradición que iniciaron en agosto de 1973 los entonces príncipes Juan Carlos y Sofía (tras la cesión oficial del recinto en 1972).
Pero este palacio, cuyo nombre significa “mar y viento” en mallorquín, no lo encargó ningún rey ni forma parte de Patrimonio Nacional. Surgió por iniciativa de Juan de Saridakis, un ingeniero egipcio de origen griego que hizo su fortuna en las minas de Chile. Luego, se casó con la escultora francesa Laura Mounier, quien alimentó su amor por el arte y aportó su propia riqueza a la familia.
En 1922 se mudaron a Mallorca; el Mediterráneo los atrapó y construyeron la mansión de sus sueños en uno de los acantilados con mejores vistas al mar, propiedad que se conoció como Can Saridakis. La colección de arte fue creciendo y, entre las obras, se encontraban las propias esculturas de Laura, quien murió en 1941. Tras enviudar, Juan contrajo segundas nupcias y, al final de sus días, expresó el deseo de donar su hermosa propiedad al gobierno mallorquín. Fue su viuda, Anunciación Marconi Taffani, quien formalizó los trámites en 1965 e impuso las condiciones de la donación: Can Saridakis se utilizaría exclusivamente como museo público y su acceso sería gratuito; en el momento en que se incumpliera esto, la donación quedaría anulada.
Años después, las autoridades decidieron cerrar el museo para adecuarlo como residencia real, lo que desató un largo conflicto. El resultado fue que el heredero retiró la valiosa colección de obras de arte, Marivent se consolidó como residencia de veraneo de la familia real y sus jardines se abrieron al público de forma gratuita, visitas que solo se suspenden cuando los reyes y su familia se encuentran alojados allí.