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Gente que Cuenta

Estolones,
por Lucy Gómez

Estolon de frasa Atril press
“…son tallos que nacen en la base de la planta y crecen horizontalmente por encima del terreno…”
Fuente: https://pt.wikipedia.org/

Comprendo a quienes se inhiben de cultivar mediante semillas; por mucho tiempo me pasó lo mismo. En el fondo, me parecía increíble que el largo viaje de una planta dependiera de una combinación de azares: que nacieran (la semilla podía estar defectuosa) o que no murieran en el proceso devoradas por insectos o debilitadas por hongos, sumado al detalle de que, si la planta es anual, hay que resembrarla cada pocos meses… En fin, un largo etcétera. Al venir de la ciudad, no contaba con una tradición de contacto con la naturaleza que me familiarizara con su manejo.

Pero descubrí que hay plantas que no dependen de esos azares y prefieren curarse en salud: en lugar de semillas, producen directamente réplicas de sí mismas mediante el uso de estolones.

Los estolones son tallos que nacen en la base de la planta y crecen horizontalmente por encima del terreno. A medida que se extienden, forman nudos de los que brotan pequeñas raíces que pronto dan vida a nuevas plantas. Entre las más comunes están la fresa, la menta, la cinta (o «mala madre»), el trébol blanco y el césped.

La mayoría son sumamente invasivas. La menta, por ejemplo, es una de las más veloces y puede cubrir todo el suelo disponible en cuestión de semanas; el trébol crea mantos de un verde tupido; la cinta extiende a sus «hijos» en el aire formando un coro de plantas colgantes; y la fresa va regalando frutos nuevos a medida que se despliega. Por eso, si no quieres que liquiden al resto de tu siembra, es mejor mantenerlas confinadas en macetas o dedícales conscientemente todo el espacio disponible.

Esta forma de reproducción asexual es un recurso evolutivo fascinante que comenzó en los ambientes más hostiles del planeta, donde las plantas debían enfrentar extrema aridez, demasiada humedad o alta salinidad. La pequeña brotación que nace del estolón permanece conectada a la planta madre, recibiendo agua y nutrientes hasta que es capaz de valerse por sí misma.

Esa misma fortaleza es la que las vuelve tan voraces, ya que si no se contienen, pueden adueñarse del terreno e imposibilitar la vida de otros vegetales. Aún así, su crecimiento es increíble de observar, y nos permite llenar el jardín de color, textura y sabor disfrutando de lo sencillas que son de cultivar.

Lucy Gómez
Lucy Gómez es periodista egresada de la Universidad Central de Venezuela. Fue jefe de redacción y de la sección política, de varios diarios de Caracas y Valencia, durante más de veinte años. es experta en el cultivo de huertos de hortalizas y flores. lucygomezpontiluis@gmail.com

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