
Mundo de sueños, 1876
Fuente: https://commons.wikimedia.org/
Hay personas que duermen, pero no descansan. Se levantan cansadas, atraviesan el día en automático y llegan a la noche agotadas… para comenzar nuevamente al día siguiente. Sísifo de la mitología griega, era el rey de Corinto, conocido por su astucia y por desafiar incluso a los dioses, como castigo por sus engaños y por intentar escapar de la muerte, fue condenado a una tarea aparentemente sencilla, pero interminable, empujar una enorme piedra cuesta arriba, cuando estaba a punto de alcanzar la cima, la piedra volvía a caer, obligándolo a comenzar nuevamente, una y otra vez.
¿Te resulta familiar? La fatiga persistente puede sentirse así, haces, produces, respondes, cumples… pero nunca parece existir un verdadero punto de recuperación. Y aquí aparece una pregunta incómoda ¿estamos intentando solucionar el cansancio simplemente descansando más, cuando quizá necesitamos revisar cómo estamos viviendo?
La energía no depende únicamente de cuántas horas dormimos, el organismo necesita coordinar sueño, alimentación, movimiento, regulación emocional, pausas, exposición a la luz, relaciones y recuperación. Cuando estas piezas pierden sincronía, podemos experimentar cansancio, dificultad para concentrarnos, menor motivación o sensación de batería vacía.
Hemos normalizado estar cansados, o lo atribuimos al estrés o peor a la edad. Pero atención, quizá el problema no sea que tu cuerpo ya no tiene energía, quizá lleva demasiado tiempo gastándola sin oportunidad suficiente para recuperarla. Sísifo no necesitaba una piedra más liviana, necesitaba dejar de repetir eternamente el mismo ciclo.
Esta semana, en lugar de preguntarte solamente ¿cómo puedo tener más energía?, pregúntate ¿Qué estoy haciendo cada día que consume mi energía y qué estoy haciendo realmente para recuperarla? Haz una pausa, en ocasiones recuperar la energía no significa hacer más, significa dejar de empujar la piedra por un momento.