Raíces que sostienen,
por Jeraige Reinoso
En un pequeño pueblo del llano venezolano, donde el viento canta entre los pastizales y el sol cae lento sobre la tierra, vivía un viejo samán. Era grande, sabio y solitario. Durante años, había resistido sequías, lluvias intensas y tormentas. Se sentía orgulloso de no necesitar a nadie.
Un día, el viento sopló más fuerte que nunca. Las raíces del samán, aunque profundas, comenzaron a ceder. Por primera vez, sintió miedo.
Cerca de él crecían arbustos, hierbas y otros árboles más jóvenes. Al ver al viejo samán tambalear, comenzaron a entrelazar sus raíces bajo la tierra, formando una red invisible. No hablaban, pero conocían su fortaleza.
El viento siguió soplando. El samán crujía, pero no cayó. Al amanecer, comprendió algo que nunca había considerado: no se había salvado solo. El ...












