
El jardín del artista en Argenteuil, 1873
Fuente: https://www.meisterdrucke.fr/
Hay jardines de jardines. No les voy a hablar de casas donde cada centímetro de tierra con plantas se mantiene a rajatabla como se planeó desde un principio, porque ese tipo de organización del terreno responde casi siempre a diseños profesionales. Tampoco me dirijo a quienes no se les ocurre sino el otro extremo: los rincones o las ventanas donde se amontonan sin pensar las macetas de plantas que nos regalaron o de las que alguna vez nos enamoramos.
Se trata de planear qué hacer en aquellos espacios libres donde, a quienes nos gustan las plantas, se puede crear un espacio con especies que alegren la vista, nos las podamos comer o nos curen, que permanezca bien cuidado, sano y limpio.
Hay que hacerse unas cuantas preguntas y responderlas antes de llenar el espacio con lo primero que se nos ocurra.
¿El sitio es abierto o resguardado? ¿Tiene mucho sol, más que todo es sombrío o será un jardín interior? ¿El ambiente es húmedo o seco, vives en un país de cuatro estaciones o tienes solo dos? ¿De qué tipo de terreno dispones? ¿Sembrarás en macetas? ¿Cuánto espacio hay? ¿Quieres un jardín puramente decorativo o te gustaría tener más bien un huerto, para cultivar hierbas y frutas? ¿O deseas una colección específica: cactus y crasas, hierbas medicinales, plantas acuáticas, carnívoras?
Mis primeras recomendaciones son para cualquier tipo de jardín.
Lo más importante es determinar si es soleado o no, por cuántas horas y dónde. Hay terrazas, por ejemplo, donde el borde que da a la calle tiene sol todo el día y otros espacios están resguardados por un pequeño techo o unos materiales acumulados que proyectan sombra. Las obstrucciones de luz pueden ser también debidas a árboles de la calle, muros, anuncios, paredes y otros edificios. Esas son las sombras permanentes. Hay algunas parciales que son temporales, porque se recibe luz filtrada por las ramas de algún gran árbol, por ejemplo.
Hay objetivos a precisar. Si deseas un jardín de flores es importante llenar de color todo el año las partes más importantes del jardín, recordar que las flores perfumadas se aprecian más si están en un sitio de paso, como un pasillo o un patio. Que en la zona de paso de niños y animales no debe haber materos o bordes de plantas con vegetales espinosos, frágiles o costosos.
No se trata de escoger las plantas que nos gusten y ya está. Hay que responder varias preguntas: qué tipo de suelo necesitas, si las plantas son de sol o sombra, si son resistentes o frágiles, si necesitan tener humedad siempre, si son de terreno seco o tienes de los dos tipos. No las compres o no las pidas si no tienes claros estos puntos. ¿De qué color son, cuándo florecen, cómo es el follaje? ¿Qué altura tienen, se propagan rápidamente? ¿Necesitan soportes?
Preparar la tierra donde vivirán no es solo cosa de comprar tierra de jardín o reusar la que encuentres en el sitio. Debes comprar alimentos para plantas, porque los nutrientes que según la etiqueta tienen las bolsas de tierra desaparecen en los primeros riegos y por eso hay que adquirir más nutrientes como el compost o el humus de lombriz. A mí no me gustan mucho los químicos, pero si no tienes otra cosa, acuérdate de añadirlos al agua de riego semanalmente de acuerdo a la etiqueta.
Pero otro día seguimos hablando del tema. Ya tienen suficiente tarea por esta semana…