
Angel, c. 1490
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Una vieja parábola cuenta que un campesino debía rodear una enorme montaña, para poder ir todos los días desde su casa hasta el pueblo, donde vendía los huevos de sus gallinas y la leche de las vacas para procurarse el sustento.
Por causa de eso, el viaje se alargaba un poco más de lo debido. Entonces una mañana tomó una determinación y, empuñando una pala, decidió que iba a quitar la montaña de allí. Viéndolo en eso, los demás colonos lo llamaron insensato; pero él les respondió:
– Puede parecer una gran tarea, mas no es imposible. Si no lo logro yo, lo harán mis hijos, o los hijos de mis hijos. Total, la montaña no va a crecer más.
Viendo tal muestra de voluntad y fe inquebrantable, un ángel enviado por Dios descendió del cielo y, con un solo movimiento de su poderoso brazo, quitó la montaña, dejando el camino libre…
Cada vez que tengo que acometer una tarea que me resulta cuesta arriba, como por ejemplo revisar los exámenes de mis estudiantes o fregar los platos sucios, recuerdo esta parábola y pongo a manos a la obra, entusiasmado, diciendo: la montaña de exámenes o de platos no puede crecer más.
Sin embargo, me equivoco; y es que a menudo sucede que otras ocupaciones, domésticas o no, demandan mi atención, y no puedo culminar la labor. Peor aún, toca realizar la siguiente evaluación cuando aún no he revisado la anterior o toca preparar la cena cuando aún no he fregado lo del almuerzo.
De modo que me encuentro en una situación peor que la del campesino del cuento, cuya sola preocupación era despejar el camino. Mi montaña parece que crece y se multiplica. Lo peor es que nunca he visto al bendito ángel ese que a él se le apareció.
No sé si es que los ángeles solo se especializan en mover montañas y no se meten con asuntos tan triviales como los platos sucios, o tal vez es que no son buenos en gramática y no pueden ayudarme a corregir. O quién sabe si es que se ha perdido y no encuentra cómo llegar a mi casa para ayudarme. Vaya usted a saber.
En cualquier caso, si lo llegan a ver por allí, díganle que me hace mucha falta y que lo sigo esperando, a ver si me puede echar una manito por acá.